El marco de la investigación judicial sobre el entorno del exministro José Luis Ábalos ha sumado un testimonio clave. Claudia Montes, conocida por su título de Miss Asturias, ha comparecido ante el Tribunal Supremo para arrojar luz sobre las circunstancias que rodearon su etapa laboral en la empresa pública Logirail. Su declaración no solo confirma el vínculo personal con el exdirigente socialista, sino que apunta a una estructura de influencias que facilitó su acceso a la administración pública.
La sombra del tráfico de influencias: Gestiones bajo cuerda
Durante su comparecencia, Montes ha admitido una realidad que complica la defensa del exministro: la sospecha de que su contratación no fue fruto exclusivo de un proceso ordinario. Aunque la testigo afirmó que Ábalos nunca le comunicó explícitamente haber forzado su entrada en la compañía, reconoció ante el juez que, tras analizar las pruebas y mensajes actuales, es consciente de que «algo hicieron por detrás» para asegurar su puesto.
Este reconocimiento refuerza la tesis de la fiscalía sobre el uso de influencias políticas para colocar a personas del entorno íntimo del ministro en entidades estatales. Montes describió su relación con Ábalos como una etapa de aprendizaje, llegando a afirmar que el político la ayudó a integrarse en la cultura institucional y política del país, una formación que parece haber caminado de la mano de su ascenso laboral.
Koldo García y el proceso de selección en el punto de mira
La logística del fichaje de la exmodelo involucró a los actores principales de la trama que investiga la justicia. Según el relato de la declarante, el primer paso fue la entrega de su currículum a Koldo García, el entonces asesor de confianza de Ábalos. A partir de ese momento, la maquinaria se puso en marcha con una apariencia de normalidad administrativa.
- Intervención directa: Ábalos suministró a Montes los enlaces específicos de Infojobs para participar en el proceso de selección de Logirail.
- Fase de entrevistas: Tras el envío de la documentación, fue contactada por el departamento de Recursos Humanos de la empresa pública.
- Cronología: Su contrato se extendió desde finales de 2019 hasta febrero de 2022, un periodo que coincide con el auge del poder de Ábalos en el Ministerio de Transportes.
Aislamiento y falta de funciones: El conflicto en Logirail
Uno de los puntos más polémicos de la declaración fue la descripción de su día a día en el puesto de trabajo. Montes denunció una situación de aislamiento laboral, asegurando que sus superiores llegaron a ponerla «cara a la pared», una metáfora de la falta de tareas reales asignadas. Ante esta inactividad, la empleada optaba por acudir a la biblioteca para leer, en lugar de desempeñar funciones técnicas o administrativas específicas.
Lo relevante para la causa judicial es que, ante estos problemas, Montes no acudió a los cauces habituales de la empresa, sino que reportó sus quejas directamente a Koldo García, a quien consideraba su superior jerárquico real en el organigrama de influencias de Renfe. Este vínculo directo con el asesor ministerial evidencia una jerarquía paralela que puenteaba a los directivos de la compañía pública.
Implicaciones judiciales de la declaración
El testimonio de la asturiana coloca al Tribunal Supremo ante la necesidad de evaluar si la contratación en Logirail fue un caso de malversación de fondos públicos o prevaricación. El hecho de que una empleada pública admita que sus funciones eran inexistentes y que su contratación fue gestionada por las altas esferas del Ministerio, debilita la versión de que los procesos de selección en las empresas dependientes de Transportes fueron transparentes.
La declaración concluye subrayando la anomalía de un sistema donde el mérito y la capacidad parecen haber sido sustituidos por la proximidad personal a los centros de decisión. La justicia deberá ahora determinar hasta qué punto estas maniobras en la sombra constituyeron un delito continuado bajo el paraguas del ministerio que dirigía José Luis Ábalos.
