Testigo confirma en el Supremo pagos en efectivo en Ferraz

El relato del transporte de efectivo que compromete a la sede socialista

La investigación judicial sobre la presunta corrupción en el entorno del Ministerio de Transportes ha dado un giro significativo tras la comparecencia de Álvaro Gallego ante el Tribunal Supremo. En una declaración que refuerza las sospechas sobre la financiación y el movimiento de capitales en la sede de la calle Ferraz, el testigo ha detallado cómo se produjeron las entregas de dinero en efectivo en el corazón del Partido Socialista durante los momentos más críticos de la pandemia.

Gallego, quien mantenía una relación de confianza con la empresaria Carmen Pano, ha ratificado bajo juramento la logística empleada para trasladar importantes sumas de dinero. Según su testimonio, el papel de la mensajería improvisada recayó en desplazamientos específicos donde el destino final era, inequívocamente, la sede central del PSOE. Este relato parlamentario y judicial añade una capa de veracidad a las informaciones periodísticas que apuntaban a una circulación de capitales opacos en el edificio de Madrid.

Bolsas de cartón y fajos de 5.000 euros: la mecánica del traslado

El testigo fue preciso al describir la apariencia del dinero que presuntamente terminó en manos de personas vinculadas a la organización. No se trataba de transacciones discretas o digitales, sino de fajos de billetes de 50 euros, organizados en bloques de 5.000 euros cada uno. La puesta en escena descrita por Gallego sitúa la acción en las inmediaciones de la calle Pintor Rosales, donde estacionaba el vehículo a la espera de que Pano completara la entrega.

  • El transporte se realizaba utilizando bolsas de plástico ocultas dentro de bolsas de cartón de apariencia cotidiana.
  • Se estima que en cada viaje se movilizaron aproximadamente 45.000 euros.
  • Las entregas se realizaron en un intervalo de apenas dos semanas, sumando un total de 90.000 euros.

Lo más llamativo de la declaración es la facilidad con la que la portadora del dinero accedía al inmueble. Según los datos aportados, la empresaria cruzaba la calle con la bolsa y regresaba al vehículo apenas diez o quince minutos después con las manos vacías. Este «modus operandi» sugiere una recepción ágil y coordinada dentro de la estructura de Ferraz.

Un escenario de escaso control y teletrabajo

El contexto temporal de estos hechos es fundamental para entender por qué pasaron inadvertidos. En octubre de 2020, España se encontraba bajo las restricciones de la segunda ola del COVID-19. La sede del PSOE se encontraba prácticamente desierta debido al fomento del teletrabajo entre sus empleados. Esta falta de personal administrativo habitual habría facilitado que las entregas en la segunda planta del edificio se realizaran sin dejar rastro ni levantar sospechas entre los trabajadores de base.

Otro punto crítico revelado es la aparente vulnerabilidad de los sistemas de seguridad. El testimonio sugiere que no se realizaron registros de identidad ni se obligó a la portadora del dinero a pasar por el arco de detección de metales, un protocolo obligatorio para cualquier visitante ajeno a la directiva del partido. Esta excepción en la seguridad permitió que el dinero llegara directamente a su receptor, un hombre de mediana edad cuya identidad exacta sigue siendo una de las incógnitas del proceso.

Conexiones con la trama de hidrocarburos y el caso Koldo

Aunque estas revelaciones han surgido en el marco de la pieza principal del caso Koldo, que investiga comisiones irregulares en contratos de mascarillas, el origen del dinero parece estar vinculado a otro sector: el de los hidrocarburos. El nombre de Claudio Rivas y su interés por obtener licencias de operadora para la empresa Villafuel aparecen como el motor económico de estos pagos.

La conexión entre el empresario Víctor de Aldama y las gestiones ante el Ministerio de Transportes, liderado entonces por José Luis Ábalos, sitúa estas entregas de efectivo en un esquema de presunto tráfico de influencias. El testimonio de Gallego ante el Tribunal Supremo no solo confirma los movimientos de dinero, sino que establece un puente directo entre los intereses empresariales y la cúpula operativa de la formación política en un momento de emergencia nacional.

En conclusión, el juicio oral continúa desgranando una red de favores y entregas de capital que desafía la narrativa oficial de transparencia. La confirmación de que hubo bolsas de dinero entrando en Ferraz sin control administrativo supone un reto mayúsculo para la defensa de los implicados y para la propia imagen institucional del partido en el poder.