Un reconocimiento a la trayectoria histórica de la Casa de Alba
La Academia de la Diplomacia ha decidido honrar la memoria viva de una de las instituciones más influyentes de la nobleza europea. El Duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo, ha sido el protagonista de la entrega de la quinta edición del Premio Embajador José María Velo de Antelo. Este galardón trasciende la mera distinción personal, pues reconoce formalmente el papel determinante que la Casa Ducal de Alba ha desempeñado en la construcción y defensa del Reino de España a lo largo de los siglos.
El Palacio de Liria: epicentro de la diplomacia internacional
El escenario para este solemne acto no podía ser otro que el Palacio de Liria, residencia oficial del Duque en Madrid y auténtico museo vivo de la historia nacional. En un ambiente de estricta relevancia institucional, Pedro de Borbón-Dos Sicilias y Orleans fue el encargado de hacer entrega del trofeo, subrayando la conexión indisoluble entre la aristocracia y el servicio al Estado. El evento no solo sirvió para ensalzar el pasado, sino para reafirmar la vigencia de la Casa de Alba como un referente de la identidad española en el mundo contemporáneo.
La jornada contó con una carga intelectual significativa gracias a la laudatio pronunciada por el académico Amadeo-Martin Rey y Cabieses. En su discurso, se trazó un recorrido exhaustivo por las gestas y responsabilidades que los antepasados del actual Duque asumieron frente a los desafíos de cada época. La nota cultural y artística de la velada estuvo bajo la dirección de la Fundación Operística de Navarra, encabezada por Javier Otero de Navascués, aportando una dimensión lírica a la celebración.
Una audiencia de autoridades y cuerpo diplomático
La relevancia del premio se vio reflejada en la calidad de los asistentes. Cerca de cincuenta embajadores y altos cargos del Estado presenciaron el homenaje, destacando la presencia de figuras clave de la política y el ejército español, así como representantes de las principales potencias y casas dinásticas europeas:
- Carmen Calvo, presidenta del Consejo de Estado.
- El General Amador Enseñat, Jefe de Estado Mayor del Ejército.
- El Archiduque Georg de Habsburgo-Lorena, embajador de Hungría.
- Representantes diplomáticos de Italia, Portugal, los Países Bajos y Arabia Saudí.
El peso de un legado compartido con líderes globales
Al recibir la distinción, Carlos Fitz-James Stuart mostró una visible emoción, señalando el honor que supone unirse a una lista de premiados de calado universal. La trayectoria del Premio Velo de Antelo ha destacado históricamente a figuras que han luchado por la justicia, la fe y la libertad. En este sentido, el Duque de Alba se incorpora a un olimpo de laureados que incluye a:
Líderes de la talla de Lech Walęsa, Nobel de la Paz, o el Rey Simeón II de Bulgaria, ambos defensores de las libertades democráticas en Europa del Este. Asimismo, el premio ha reconocido la labor de la familia Habsburgo-Lorena por su visión del paneuropeísmo y, de forma muy especial, al Papa Benedicto XVI, cuya labor en favor de la dignidad humana y los principios cristianos marcó un hito en las ediciones anteriores de este certamen.
Conclusión: continuidad y compromiso
Con esta entrega, la Casa de Alba reafirma su posición no solo como custodia de un inmenso patrimonio artístico y documental, sino como una institución activa en la diplomacia cultural española. El agradecimiento del Duque de Alba refleja la voluntad de seguir sirviendo como puente entre el pasado histórico de la nación y su proyección internacional futura, manteniendo vivos los valores que la Academia de la Diplomacia busca preservar con este prestigioso galardón.
