Piden 9 años de cárcel para Álvaro Aguado por agresión sexual

El horizonte judicial del futbolista Álvaro Aguado se ha ensombrecido tras la última resolución del Ministerio Público. En un escrito de acusación que detalla la gravedad de los hechos, la Fiscalía de Barcelona ha solicitado una condena de nueve años de prisión para el exjugador del RCD Espanyol. El caso, que ha conmocionado al entorno deportivo, gira en torno a una presunta agresión sexual cometida contra una trabajadora de la propia entidad blanquiazul.

La petición fiscal: cárcel e indemnización económica

Más allá de la pena de privación de libertad, la acusación pública ha puesto el foco en la reparación del daño sufrido por la víctima. Se exige que el procesado abone una indemnización de 65.000 euros, destinada a cubrir el impacto moral y las profundas secuelas psicológicas que persisten tras el incidente. Esta cifra refleja la contundencia con la que el Ministerio Público busca penalizar un acto que vulneró la integridad de la denunciante en un espacio de ocio nocturno.

El procedimiento judicial se encuentra en una fase avanzada tras el auto de procesamiento dictado por el Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona. Como medida cautelar y de responsabilidad civil, se le impuso al jugador una fianza de 5.000 euros, un paso previo e indispensable antes de la celebración del juicio oral que determinará su futuro profesional y personal.

Contexto del incidente: Una celebración que terminó en denuncia

Los hechos que se imputan a Álvaro Aguado tuvieron lugar durante la madrugada del 24 de junio de 2024. El escenario fue la conocida discoteca Opium de Barcelona, donde la plantilla del Espanyol festejaba su regreso a la máxima categoría del fútbol español. Según la reconstrucción de la Fiscalía, la agresión se produjo en el interior de los aseos del establecimiento.

El testimonio de la víctima ha sido la pieza angular de la investigación. La mujer ha mantenido un relato firme y sin contradicciones, afirmando que manifestó claramente su negativa a mantener relaciones sexuales y que se encontraba en un estado de shock. A pesar de sus reiteradas peticiones para que el futbolista se detuviera, la agresión se consumó, lo que motivó la denuncia inmediata ante las autoridades.

Pruebas determinantes y la postura del club

La solidez de la acusación no solo reside en la declaración de la empleada, sino en un conjunto de evidencias complementarias que la jueza de instrucción consideró suficientes para procesar a Aguado. Entre los elementos clave se encuentran:

  • Informes forenses que presentan lesiones y compatibilidad con el relato de los hechos.
  • Comunicaciones digitales y mensajes de texto enviados por la víctima a su círculo cercano minutos después del suceso.
  • Declaraciones de otros trabajadores del RCD Espanyol que presenciaron el comportamiento de ambos antes y después de entrar al baño.

Por otro lado, la gestión interna de la entidad deportiva ha sido objeto de análisis. Sorprendentemente, el club decidió no activar el protocolo antiacoso en el momento en que se conocieron los hechos, permitiendo que el centrocampista continuara en la disciplina del equipo durante un año más. No fue hasta junio de 2025 cuando el vínculo contractual finalizó, dejando a Aguado sin equipo en medio de un proceso penal de extrema gravedad.

La defensa de Aguado ante el juicio oral

Desde el inicio de las diligencias, Álvaro Aguado ha sostenido una versión diametralmente opuesta. El jugador, de 28 años, asegura que el encuentro fue plenamente consentido y niega cualquier tipo de coacción o violencia. Sin embargo, su estrategia de defensa se enfrenta ahora al escrito definitivo de la Fiscalía y a la acusación particular, que previsiblemente solicitará penas similares.

Con la instrucción finalizada, el caso queda visto para juicio. La resolución de este conflicto legal no solo marcará un precedente en el ámbito del derecho penal deportivo, sino que pondrá a prueba la eficacia de las medidas de protección a las víctimas en entornos de alta visibilidad mediática. La sociedad y el mundo del fútbol aguardan un veredicto que aclare lo sucedido aquella noche de San Juan en Barcelona.