Abascal critica el fanatismo climático ante nuevas riadas

La vulnerabilidad de la vertiente mediterránea ha vuelto a quedar de manifiesto tras los recientes episodios de lluvias torrenciales, provocando una reacción contundente por parte de Vox. Su presidente, Santiago Abascal, ha expresado su indignación ante la persistente situación de riesgo que enfrentan diversas localidades, señalando directamente a la gestión del Ejecutivo central como responsable de una parálisis que considera injustificable.

El barranco del Poyo: un símbolo de la inacción política

Uno de los puntos críticos de esta controversia se sitúa en el barranco del Poyo, una zona que ha vuelto a rozar el desbordamiento en las últimas horas. Para Abascal, es una falta de respeto a la dignidad de los ciudadanos que, años después de vivir episodios traumáticos, el peligro siga siendo exactamente el mismo. El líder de Vox considera un «insulto» que no se hayan priorizado las obras hidráulicas necesarias para blindar estos entornos frente a la meteorología extrema.

La crítica no se limita a un evento puntual, sino que se enmarca en una denuncia global sobre la falta de previsión. Según el análisis de la formación, el riesgo de riadas se mantiene latente no por una cuestión de azar meteorológico, sino por una decisión política de no intervenir en el territorio con las infraestructuras de defensa que demanda la población local.

Críticas al ‘fanatismo climático’ como freno a las infraestructuras

El núcleo del discurso de Abascal reside en lo que él denomina fanatismo climático. El dirigente sostiene que la agenda ideológica del Gobierno de Pedro Sánchez antepone preceptos ecologistas radicales a la seguridad física de los españoles. Esta visión sugiere que la construcción de nuevas represas o la canalización de barrancos se ve obstaculizada por normativas ambientales que impiden actuar con eficacia.

  • Denuncia de una supuesta dejadez en la construcción de diques y presas.
  • Acusación de priorizar la agenda política sobre la protección civil.
  • Vaticinio de nuevas tragedias si no se produce un cambio de rumbo en las políticas hidráulicas.

Desde Vox se insiste en que el Ejecutivo «traiciona» a las regiones más expuestas, especialmente en la Comunidad Valenciana, al no rectificar sus políticas tras los antecedentes mortales. Abascal ha sido tajante al afirmar que, ante una eventual nueva catástrofe, el Gobierno buscará responsables externos en lugar de asumir su cuota de culpa por la falta de inversión en ingeniería civil.

La sombra de la DANA de 2024 y la exigencia de responsabilidades

El recuerdo de la tragedia de la DANA de 2024, que segó la vida de 231 personas, planea sobre este debate. Abascal recuerda que aquel desastre material y humano debería haber servido para cambiar las prioridades del Estado. Sin embargo, recalca que el Ejecutivo «criminal» prefiere mantener su estrategia de poder y corrupción antes que dedicar recursos a la contención de crecidas en municipios como Paiporta.

En sus intervenciones más recientes a través de redes sociales, el presidente de Vox ha vinculado esta gestión con una supuesta falta de empatía hacia las víctimas pasadas y futuras. La formación reclama un plan de choque inmediato que deje de lado la retórica climática y se centre en la seguridad nacional y la protección de la propiedad privada ante las inundaciones recurrentes que sufre el litoral mediterráneo.

Un conflicto de prioridades en la gestión del agua

Finalmente, el debate propuesto por Vox busca poner en el centro la necesidad de un Plan Hidrológico Nacional que entienda el agua como un recurso que debe ser controlado y distribuido, en lugar de ser tratado exclusivamente bajo prismas de conservación pasiva. La confrontación entre la protección del ecosistema y la protección de la población promete seguir siendo el eje de las críticas de Abascal hacia el modelo de gestión de Sánchez en las zonas de alto riesgo de inundación.