Aitor Esteban critica el antifascismo de mitin de Bildu

En el actual tablero político vasco, la distinción entre la gestión pragmática y el simbolismo de mitin se ha convertido en el eje del discurso del PNV. Durante el Alderdikide Eguna celebrado en Galdakao, Aitor Esteban, portavoz del grupo jeltzale, ha lanzado un mensaje contundente contra la dirección de EH Bildu, acusando a la formación soberanista de refugiarse en una retórica antifascista vacía para eludir responsabilidades directas tanto en Euskadi como en Madrid. Según Esteban, existe una distancia insalvable entre el «antifascismo de pancarta» y la verdadera construcción nacional basada en la transparencia y el bienestar ciudadano.

La política del silencio: Entre la sumisión en Madrid y la opacidad local

Uno de los puntos más críticos del análisis de Esteban reside en lo que él denomina la «ley del silencio» aplicada por la coalición liderada por Arnaldo Otegi. El líder jeltzale cuestiona la docilidad de EH Bildu en el Congreso de los Diputados, donde, a diferencia de otras fuerzas como Podemos, Sumar o el BNG, la formación abertzale ha evitado cualquier atisbo de crítica hacia el Gobierno central. Para el PNV, el argumento del «mandato antifascista» se ha transformado en un escudo de impunidad que permite a Bildu cerrar los ojos ante las carencias de la gestión estatal.

Esta opacidad no solo se limitaría a la política madrileña, sino que se extendería a la administración de los municipios donde gobiernan. Esteban enfatiza que la estabilidad de Euskadi no es un fenómeno espontáneo, sino el resultado de un modelo de gobernanza que prioriza el realismo sobre la ideología estética. En este sentido, denunció que muchos proyectos en ayuntamientos controlados por Bildu están paralizados o simplemente ejecutan planes previamente diseñados por el PNV, demostrando una falta de capacidad ejecutiva propia.

La ética bajo sospecha: El caso Errenteria y la gestión feminista

La crítica de Esteban alcanzó un tono de mayor gravedad al abordar la gestión de casos de violencia machista en entornos vinculados a la izquierda abertzale. Haciendo referencia a lo sucedido en Errenteria, el portavoz del PNV comparó los métodos de ocultación denunciados con las estructuras internas que históricamente utilizó la Iglesia para tapar escándalos. Esteban considera «hipócrita» que un ayuntamiento que presume de formación feminista y protocolos de género opte por la confidencialidad como coartada política para no rendir cuentas sobre la diligencia de sus servicios de protección.

  • Incompatibilidad entre la transparencia institucional y los canales internos de resolución.
  • Dudas sobre la activación efectiva de los protocolos de denuncia en casos que implican a miembros del entorno abertzale.
  • Crítica a la utilización de la privacidad de las víctimas para evitar el control político.

El dilema del Partido Popular: Insultos frente a la necesidad de votos

El análisis de Aitor Esteban no se limitó a la izquierda, sino que dirigió una carga severa contra el Partido Popular. El portavoz jeltzale calificó a los populares como los «reyes de la contradicción», señalando la anomalía estratégica que supone verter ataques personales y descalificativos semana tras semana para, posteriormente, solicitar el apoyo parlamentario del PNV. Para Esteban, el uso de términos como «miserables» o «aprovechateguis» por parte de figuras como Miguel Tellado invalida cualquier posibilidad de entendimiento.

Además, el PNV recrimina al PP su incoherencia en materia de autogobierno y derechos lingüísticos. Esteban recordó que la formación de Feijóo ha trabajado activamente contra la oficialidad del euskera en las instituciones europeas y mantiene bloqueadas las transferencias pendientes del Estatuto de Gernika. La alianza de los populares con la ultraderecha es, a ojos de los nacionalistas, la prueba definitiva de que el PP ha abandonado la centralidad democrática que pretende representar.

Conclusión: El PNV como eje de certidumbre e industria

Frente a lo que define como un escenario de incertidumbre y ruido mediático, el PNV se reivindica como la única fuerza capaz de garantizar el progreso socioeconómico de Euskadi. Mientras otras formaciones se pierden en debates sobre «mandatos antifascistas», Esteban recalca que la prioridad jeltzale seguirá siendo la creación de empleo, el fortalecimiento de la industria y la protección del bienestar social.

En última instancia, el mensaje enviado desde Galdakao refuerza la idea de que el PNV no cederá a presiones externas ni de la derecha ni de la izquierda abertzale. La formación se presenta como un proyecto realista que huye de las promesas imposibles y se apoya en una memoria política que prioriza, por encima de todo, los intereses de la ciudadanía vasca y la integridad de sus instituciones.