La ofensiva de Aliança Catalana contra el modelo económico de Salvador Illa
La política catalana se adentra en un nuevo escenario de confrontación presupuestaria. Aliança Catalana, la formación liderada por Sílvia Orriols, ha formalizado su rechazo absoluto a las cuentas proyectadas por el Govern de Salvador Illa mediante la presentación de una enmienda a la totalidad. El núcleo de este desacuerdo no reside únicamente en las cifras técnicas, sino en lo que definen como la consolidación de un sistema que asfixia a los contribuyentes y blinda estructuras burocráticas ineficientes.
Según el partido independentista, el marco presupuestario derivado de los acuerdos entre el PSC y los Comuns proyecta una visión estatalista y excesivamente intervencionista. Este diseño económico, a juicio de la formación, conlleva consecuencias directas que impactan en la libertad financiera de los ciudadanos:
- Una supuesta vulneración de la propiedad privada mediante políticas de regulación restrictivas.
- El sostenimiento de una Generalitat sobredimensionada que prioriza el gasto en la administración sobre la inversión productiva.
- La continuidad de un sistema de subvenciones millonarias destinado a alimentar una red de medios y entidades afines.
Desajustes en la gestión sanitaria y el lastre de la deuda pública
Uno de los pilares más críticos de la enmienda presentada por el grupo de Orriols reside en la planificación sanitaria. Aliança Catalana denuncia una falta de realismo contable en las previsiones para el próximo ejercicio. Mientras el Ejecutivo de Illa propone una partida de 13.840 millones de euros, la formación advierte que las necesidades reales ya han superado los 16.000 millones en periodos anteriores, lo que se traduce en un déficit sanitario estructural que precariza el servicio público.
A esta brecha asistencial se añade la asfixia que provoca la carga financiera. La formación pone el foco en el pago de intereses derivados del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), argumentando que estos compromisos de pago limitan severamente la capacidad de autogestión de Cataluña. Para la formación, esta dependencia financiera es el resultado de una gestión que prefiere el endeudamiento antes que la eficiencia, hipotecando así los recursos futuros del país.
Un rechazo frontal al infierno fiscal y al déficit de inversión
Finalmente, la propuesta de Aliança Catalana justifica su «no» rotundo al denunciar un escenario de infierno fiscal que consideran insostenible para las familias y empresas catalanas. El partido sostiene que estas cuentas no solo ignoran el déficit fiscal, sino que normalizan un flujo de salida de recursos hacia el Estado que cuantifican en unos 20.000 millones de euros anuales.
Desde la óptica de Sílvia Orriols, el proyecto de presupuestos actual representa una claudicación ante un saqueo estructural. Al no incluir medidas de alivio tributario ni una defensa firme de la soberanía económica, Aliança Catalana considera que el Govern de Illa se limita a administrar una decadencia programada. Esta enmienda a la totalidad marca, por tanto, una distancia ideológica insalvable respecto al bloque que sustenta al nuevo ejecutivo autonómico.
