Almusafes: El alcalde puso el alquiler del PSOE a su mujer

El escenario político en Almusafes ha dado un vuelco radical tras destaparse un entramado de intereses privados que vincula directamente el patrimonio personal del exalcalde, Toni González, con las arcas del partido que lideraba. Lo que inicialmente parecía una gestión administrativa rutinaria ha revelado un ciclo financiero donde el dinero público destinado a la política local terminaba, de manera indirecta, amortizando una propiedad privada de la familia del regidor.

El ciclo del beneficio: Fondos públicos para una propiedad privada

La clave de esta controversia no reside solo en la propiedad del inmueble, sino en la procedencia de los fondos utilizados para mantenerlo. El PSOE de Almusafes utilizaba las subvenciones municipales —dinero de los contribuyentes destinado al funcionamiento de los grupos políticos— para sufragar el alquiler de su sede. La paradoja ética surge al confirmar que la beneficiaria de estos pagos era María Teresa Pérez Corral, esposa del entonces alcalde.

La operación financiera se estructuró de la siguiente manera:

  • Adquisición estratégica: El inmueble fue comprado por 95.000 euros apenas 12 días antes de los comicios de 2023.
  • Financiación garantizada: Se suscribió una hipoteca de 55.000 euros con una entidad bancaria a 15 años.
  • Renta asegurada: El contrato de arrendamiento fijó una mensualidad inicial de 433,37 euros, que ascendió a más de 442 euros en 2024 tras las actualizaciones del IPC.

Una cronología diseñada con precisión quirúrgica

Si analizamos las fechas, el nivel de planificación resulta evidente. Toni González adquirió el local el 16 de mayo de 2023, en plena efervescencia electoral. Solo tres días después de revalidar su posición en las urnas, el 1 de junio, el contrato de alquiler ya estaba firmado. Esta rapidez sugiere que el alcalde compró el inmueble con la absoluta certeza de que su propio partido se convertiría en el inquilino inmediato, garantizando el pago de la hipoteca con fondos vinculados a la actividad política.

Esta maniobra ha sido interpretada por diversos analistas como una forma de capitalización personal a través de estructuras orgánicas. Al figurar únicamente su esposa en el contrato de arrendamiento, a pesar de que el local fue adquirido en régimen de gananciales, se intentó crear una capa de separación legal que, sin embargo, no ha resistido el escrutinio público ni periodístico.

Maniobras de elusión y conflicto de intereses

Para evitar un bloqueo administrativo por conflicto de intereses, González delegó firmas clave en su primera teniente de alcalde, Davinia Calatayud. Este movimiento, aunque legalmente previsto, refuerza la tesis de una estructura de poder cerrada donde las decisiones críticas quedaban entre un círculo de confianza absoluta. Es relevante destacar que Calatayud también se encuentra bajo el foco de la Agencia Valenciana Antifraude por otros expedientes relacionados con la gestión municipal.

La exclusión del nombre del alcalde en el contrato de arrendamiento es, quizá, el detalle más revelador. En una propiedad compartida al 50%, lo habitual es que ambos cónyuges firmen como arrendadores. El hecho de que solo apareciera su mujer señala una intención clara de distanciar la figura del primer edil del beneficio económico directo que reportaba la sede socialista.

Consecuencias: Expulsión y desmoronamiento orgánico

La revelación de estos contratos ha sido el detonante final para una agrupación que ya sufría fuertes tensiones internas. La dirección regional del partido reaccionó de forma contundente tras conocerse los detalles, procediendo a la retirada inmediata de la simbología del local y acelerando la expulsión definitiva de Toni González. El escándalo del alquiler se suma a investigaciones previas por presunto acoso laboral y sexual en la empresa pública EMSPA, creando una tormenta perfecta que ha dejado al PSOE local en una situación de extrema debilidad.

Actualmente, el panorama en Almusafes se define por la fragmentación:

  • Éxodo de militantes: Se estima la pérdida de más de cien afiliados en las últimas semanas.
  • Investigaciones abiertas: Antifraude mantiene el expediente por «represalias» contra trabajadores que denunciaron irregularidades.
  • Incertidumbre electoral: El alcalde expulsado planea un nuevo proyecto político, lo que podría dividir el voto de la izquierda de cara a los próximos comicios.

En conclusión, lo que comenzó como la compra de un local de campaña ha terminado por desmantelar una de las hegemonías políticas más estables de la provincia de Valencia. La ética pública y la transparencia han vuelto a ponerse a prueba, demostrando que los vínculos entre el patrimonio personal y los fondos destinados a la política siempre terminan bajo el microscopio de la fiscalización ciudadana.