Asesor del PP admite verter gas pimienta en el Congreso

El impacto de un descuido: Clausura de dependencias parlamentarias

Lo que comenzó como una protesta simbólica en el hemiciclo derivó en un incidente de seguridad que paralizó parcialmente la actividad en la Cámara Baja. El Congreso de los Diputados se vio obligado este miércoles a precintar diversas áreas estratégicas debido a la presencia de gas irritante en el ambiente. El origen del conflicto se sitúa en la manipulación de un dispositivo de defensa personal que un trabajador del Partido Popular intentó higienizar en las instalaciones sanitarias del edificio.

La situación de emergencia afectó especialmente a las zonas comunes y de trabajo en el edificio de ampliación situado en el número 36 de la Carrera de San Jerónimo. Según informes internos, el protocolo de sellado incluyó las cocinas, el comedor principal y varios despachos pertenecientes a los grupos parlamentarios de Vox y EH Bildu, evidenciando la rápida dispersión de la sustancia por los conductos de ventilación o los pasillos colindantes.

La secuencia del vertido: De la tribuna al aseo

El detonante político de este suceso ocurrió durante la sesión de control al Gobierno. La diputada Ana Vázquez mostró un espray de pimienta mientras interpelaba al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Tras ser expulsada por la presidencia de la Cámara por portar lo que se calificó como un «arma», la parlamentaria habría entregado el objeto a un asesor de su confianza con la instrucción de que fuera limpiado para evitar que restos del químico afectaran a quienes lo manipularan posteriormente.

El asesor implicado admitió haber acudido a un baño cercano para realizar la tarea. Al intentar verificar si el bote contenía producto residual, accionó la válvula, liberando una cantidad de gas pimienta que resultó ser suficiente para activar las alarmas. Pese a que el empleado afirmó no haber sentido molestias físicas inmediatas ni detectar olores fuertes, el personal de la Cámara —especialmente los ujieres— dio la voz de alerta tras detectar un ambiente cargado que llegó a provocar vómitos en una de las trabajadoras presentes.

Cronología del incidente y zonas restringidas

  • 09:55 horas: La presidenta Francina Armengol expulsa a la diputada del hemiciclo.
  • 10:26 horas: Se recibe el primer aviso por olor fuerte y síntomas de irritación en el edificio de ampliación.
  • Mañana del miércoles: Intervención de los servicios de mantenimiento para precintar los baños cercanos a la sala Ernest Lluch y las cocinas.

Contradicciones y consecuencias institucionales

La gestión de este incidente ha generado un cruce de versiones. Mientras el asesor ha asumido la autoría del «lavado» del espray y ha lamentado el revuelo causado, Ana Vázquez se ha desmarcado de la ejecución material de los hechos en diversas apariciones mediáticas, insistiendo en que ella no vació el contenido en el baño. Esta disonancia resalta la falta de previsión sobre los riesgos de manipular sustancias químicas en entornos cerrados y altamente concurridos.

En última instancia, este episodio subraya la fragilidad de la normalidad parlamentaria ante gestos de confrontación que trascienden lo verbal. La clausura de espacios de trabajo y la afectación a la salud del personal de las Cortes plantean un debate necesario sobre la seguridad en el Congreso y los límites de la escenografía política en el uso de objetos potencialmente peligrosos en sede legislativa.