Audrey Pascual logra su segundo oro en los Paralímpicos

El deporte de invierno español ha encontrado en Audrey Pascual a una figura cuya progresión parece no tener techo. En el escenario de los Juegos Paralímpicos de Milán y Cortina d’Ampezzo 2026, la esquiadora madrileña ha dado un golpe de autoridad al adjudicarse su segunda medalla de oro en una disciplina que exige la máxima polivalencia: la combinada alpina. Con este nuevo metal, Pascual no solo amplía su palmarés personal, sino que se posiciona como una de las atletas más determinantes de la delegación nacional en la historia reciente de las citas invernales.

Un duelo de titanes en la nieve italiana

La victoria en la combinada no fue una tarea sencilla. Esta prueba, que fusiona la adrenalina del supergigante con la exigencia técnica del eslalon, puso a prueba la capacidad de resistencia de la madrileña. Pascual cimentó su triunfo en una primera manga de velocidad excepcional, logrando un tiempo de 1:21.88 que le otorgó una ventaja competitiva de casi tres segundos sobre su principal perseguidora, la experimentada alemana Anna-Lena Forster.

Sin embargo, la segunda parte de la competición fue un ejercicio de gestión emocional y precisión. Pese a que el eslalon es la especialidad donde Forster suele dominar con puño de hierro, Pascual supo administrar su renta. La madurez competitiva de la española, que apenas tiene 21 años, fue clave para resistir el empuje de la germana. Aunque cedió terreno en el tramo final del descenso técnico, cruzó la meta con una diferencia de 46 centésimas, suficiente para asegurar lo más alto del podio.

Hitos y récords en el esquí alpino sentado

Lo conseguido por Audrey Pascual trasciende el mero hecho de colgarse una medalla. Con esta actuación, la deportista de la Fundación También y de la RFEDI logra un triplete histórico en lo que va de competición, sumando una plata en descenso y dos oros consecutivos. Este ritmo de éxitos la coloca en una posición privilegiada dentro del olimpismo español, siendo ya la segunda esquiadora con más metales en la historia de los Juegos de Invierno para el país.

  • Plata en descenso: Una demostración de valentía en la prueba más rápida.
  • Oro en Supergigante: Confirmación de su dominio en las disciplinas de velocidad.
  • Oro en Combinada: El premio a la regularidad y el equilibrio técnico.

La perspectiva histórica: Tras la estela de Magda Amo

El impacto de Pascual en estos Juegos invita inevitablemente a la comparación con las grandes leyendas. Actualmente, solo la histórica Magda Amo, que acumuló seis medallas entre 1992 y 1998, se sitúa por delante de la madrileña en términos de volumen de éxitos. No obstante, el mérito de Pascual reside en la precocidad y en la solvencia con la que está enfrentando a rivales que, hasta hace poco, parecían imbatibles en el circuito de la Copa del Mundo.

El bronce en esta ocasión fue para la china Sitong Liu, quien terminó a más de tres segundos de la campeona, lo que evidencia que la lucha por el trono paralímpico se ha convertido en un cara a cara de altísimo nivel entre la escuela española y la alemana. La confianza depositada por Pascual tras su reciente subcampeonato mundial se ha traducido en una ejecución impecable sobre la pista de Cortina.

El camino hacia un pleno de medallas

Con dos pruebas aún por disputarse en su calendario particular, la expectativa sobre lo que Audrey Pascual puede lograr es máxima. Su estado de forma físico y mental sugiere que el objetivo de conseguir cinco medallas en cinco eventos es una posibilidad real. El esquí adaptado español vive un momento dulce gracias a una atleta que ha sabido transformar el talento natural en una metodología ganadora basada en la disciplina y la capacidad de análisis bajo presión.

La conclusión de esta jornada deja una lectura clara: la transición de joven promesa a estrella consolidada se ha completado. Audrey Pascual no solo compite contra el crono y contra sus rivales, sino que está reescribiendo los libros de historia del deporte invernal español con cada bajada, demostrando que la madurez deportiva no siempre va ligada a la veteranía, sino a la capacidad de brillar cuando el margen de error es inexistente.