Tras un periodo de intensos trabajos técnicos y ajustes logísticos, la conexión ferroviaria de alta velocidad con la capital de la Costa del Sol está lista para dar un paso definitivo hacia la normalidad. El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha fijado el próximo 30 de abril como la fecha clave en la que los convoyes volverán a circular de forma estable, poniendo fin a una fase de restricciones que ha puesto a prueba la resiliencia de la infraestructura ferroviaria en el sur de España.
Ingeniería de alta complejidad: los retos del talud y el túnel
La intervención no ha sido una simple tarea de mantenimiento. Según ha detallado el ministro Óscar Puente, los operarios han tenido que enfrentarse a una obra de ingeniería civil de gran calado que se ha prolongado durante tres meses. El eje central de la actuación ha sido el desmonte completo de un talud que amenazaba la estabilidad de la plataforma ferroviaria.
Para garantizar la seguridad de los trabajos, la operativa técnica siguió una secuencia muy específica:
- Protección eléctrica: Se levantó un muro de contención en la zona superior para blindar una línea de alta tensión antes de intervenir en el terreno.
- Estabilización del terreno: Se procedió al desmonte del muro que sostenía el talud adyacente a los raíles.
- Sellado de filtraciones: Se ha solucionado una fuga de agua en uno de los túneles del trazado, un factor que hasta ahora obligaba a reducir drásticamente la velocidad.
Operativa de transición: casi normalidad en vía única
A partir del 30 de abril, el servicio del AVE a Málaga no recuperará de inmediato su configuración de doble vía, pero sí una funcionalidad muy cercana a la plena capacidad. La estrategia del ministerio consiste en habilitar una de las dos vías principales mientras se ejecutan los remates finales en la infraestructura colindante.
Esta solución técnica permitirá que la circulación sea prácticamente normal, eliminando los cuellos de botella que se producían anteriormente. La eliminación de la incidencia en el túnel es el factor que permitirá que, incluso operando en vía única de forma temporal, los tiempos de viaje y las frecuencias no se vean significativamente alterados, devolviendo la fiabilidad a los usuarios del corredor sur.
El pulso político por las infraestructuras andaluzas
La confirmación de la fecha de reapertura ha venido acompañada de una lectura política sobre el estado general de las comunicaciones en la región. Desde el Gobierno central se ha puesto el foco en la comparativa entre la gestión ferroviaria y la red de carreteras autonómicas. En este sentido, se ha instado a la administración regional a actuar con la misma determinación en la reparación de vías cortadas bajo su competencia.
La crítica ministerial subraya que, mientras el Estado ha volcado recursos en una obra de «extrema complejidad» para garantizar la llegada del AVE a Málaga en abril, existen todavía numerosos puntos de la red viaria andaluza que requieren intervenciones urgentes para recuperar la movilidad por carretera en diversas provincias.
¿Cuándo se recuperará la segunda vía por completo?
A pesar del optimismo por la reapertura inminente, el Ministerio de Transportes prefiere mantener la cautela respecto a la capacidad total de la línea. No se ha establecido un día concreto para la puesta en servicio de la segunda vía, debido a que las tareas pendientes requieren una precisión técnica que no admite errores de calendario.
La prioridad absoluta, según los responsables de la obra, es asegurar que el servicio que se retoma el día 30 sea sólido y seguro. La complejidad técnica del terreno en este tramo de alta velocidad obliga a una vigilancia constante, postergando la reapertura de la segunda vía hasta que los análisis de seguridad garanticen una explotación ferroviaria sin riesgos a largo plazo.
