El Banco de España sube el PIB al 2,3% y empeora la inflación

La economía española se enfrenta a un escenario de fuerzas contrapuestas. Mientras el dinamismo interno empuja la actividad económica hacia arriba, la inestabilidad geopolítica en Oriente Próximo amenaza con encarecer la vida de los ciudadanos. Según el último informe de proyecciones del Banco de España, liderado por José Luis Escrivá, el país vivirá un 2026 con un crecimiento del PIB del 2,3%, una décima más de lo previsto anteriormente, pero bajo la sombra de una inflación que no da tregua y que se situará en el 3%.

El impacto de la crisis en Oriente Próximo y la respuesta fiscal

La revisión al alza de la economía para el próximo año no es un cheque en blanco. El organismo supervisor subraya que, de no ser por el conflicto bélico en Oriente Próximo, el avance del Producto Interior Bruto habría sido incluso mayor, alcanzando el 2,4%. Sin embargo, la guerra resta aproximadamente 0,4 puntos porcentuales al crecimiento potencial, un golpe que es parcialmente mitigado por el impulso fiscal del Ejecutivo, que aporta 0,3 puntos adicionales.

Esta dualidad evidencia que la economía española está «dopada» por el gasto público mientras sufre el impacto directo de los costes energéticos externos. El panorama para 2027 se vuelve más sombrío, con una revisión a la baja de dos décimas que deja el crecimiento en un modesto 1,7%, debido principalmente al agotamiento de las ayudas públicas y a un entorno internacional menos favorable.

La inflación: el enemigo persistente que se resiste a bajar

El dato que más preocupa en los despachos de la calle Alcalá es el de los precios. La inflación general media para 2026 se ha revisado drásticamente al alza, pasando del optimismo previo a un sólido 3%. Este incremento de nueve décimas respecto a los cálculos de diciembre se explica por tres factores clave:

  • El encarecimiento de las materias primas energéticas a nivel global.
  • La reversión de las medidas de apoyo fiscal, como las reducciones del IVA y otras bonificaciones.
  • La resistencia de la inflación subyacente, que se mantendrá en el 2,7% debido a los efectos de segunda ronda.

Para la segunda mitad de 2026, el Banco de España advierte que el shock energético podría llevar el IPC hasta el 3,3%, un nivel que complica los objetivos de estabilidad del Banco Central Europeo y merma el poder adquisitivo de las familias.

Mercado laboral: desaceleración y retos en la productividad

Aunque el empleo ha mostrado una resistencia envidiable en los últimos años, las previsiones apuntan a un enfriamiento progresivo. Tras un robusto aumento del 2,7% en 2025, la creación de puestos de trabajo bajará al 2,2% en 2026 y se frenará significativamente hasta el 1,3% en 2027. A pesar de esta ralentización, la tasa de paro continuará su senda descendente, situándose en el 9,9% en 2026 y en el 9,6% al año siguiente.

El problema estructural sigue siendo la productividad por ocupado. Se espera que sea especialmente débil en el corto plazo, con una ligera recuperación hacia 2027 (0,4%). Esta debilidad, sumada a la presión de los salarios —que podrían crecer por encima del 4% debido a la falta de mano de obra en ciertos sectores—, genera riesgos de competitividad para las empresas españolas.

Escenarios de riesgo: de la moderación al escenario severo

Dada la incertidumbre actual, el Banco de España ha diseñado varios escenarios alternativos para medir la resiliencia nacional. En un escenario adverso, con precios del petróleo y la electricidad disparados, el PIB de 2027 podría hundirse hasta el 1,5%, mientras que la inflación de 2026 rozaría el 4%.

En el caso de un escenario severo, definido por una escalada bélica prolongada y disrupciones graves en las cadenas de suministro, las cifras son alarmantes:

  • El crecimiento económico caería al 1,1% en 2027.
  • La inflación se dispararía hasta el 5,9% en 2026, niveles no vistos desde los peores momentos de la crisis energética reciente.

Cuentas públicas y el desafío de las reglas europeas

En el ámbito fiscal, el déficit público se mantendrá estancado en el 2,3% tanto en 2026 como en 2027. Si bien la mayor recaudación por la inflación ayuda a maquillar las cifras, el gasto derivado de la revalorización de las pensiones y las medidas anticrisis compensan este efecto positivo. El organismo advierte seriamente sobre el riesgo de incumplir los límites de gasto neto impuestos por la Unión Europea, ya que España está agotando su margen de flexibilidad acumulado desde 2023.

En definitiva, la economía española navega en aguas turbulentas. El crecimiento se mantiene por encima de la media de la eurozona, pero la vulnerabilidad energética y el fin del impulso fiscal del Gobierno plantean interrogantes críticos sobre la sostenibilidad de esta expansión a partir de 2027.