La trayectoria profesional de Inés María Bardón ha experimentado un notable ascenso financiero desde que abandonó la primera línea del Ministerio de Hacienda. Tras ejercer como una de las piezas clave en el equipo de María Jesús Montero, su transición hacia la presidencia de la Sociedad Mercantil Estatal de Gestión Inmobiliaria de Patrimonio (Segipsa) no solo ha supuesto un perfil público más bajo, sino también una mejora sustancial en sus ingresos anuales, superando con creces las retribuciones de sus cargos anteriores.
El blindaje económico en la presidencia de Segipsa
El salto de la política ministerial a la gestión de empresas públicas ha resultado altamente rentable para Bardón. Según los datos extraídos de recientes resoluciones de transparencia, la directiva ha logrado elevar su retribución bruta anual por encima de los 160.000 euros. Este incremento representa una ganancia adicional de aproximadamente 35.000 euros anuales en comparación con su etapa como secretaria de Estado.
La progresión de sus ingresos en Segipsa muestra una tendencia al alza constante desde su llegada en febrero de 2022:
- 2023: Sus ingresos alcanzaron los 155.384 euros brutos.
- 2024: La cifra escaló hasta los 162.739 euros.
- 2025: La remuneración se consolidó en los 164.094 euros brutos anuales.
- Inicio de 2026: Solo en el primer cuatrimestre, la presidenta ya había percibido cerca de 75.000 euros.
Análisis de la estructura salarial: variables y objetivos
La elevada cifra que percibe Bardón no se limita a un sueldo base estático. El sistema retributivo en la cúpula de Segipsa integra diversos complementos que engrosan el total final. Por ejemplo, en el ejercicio de 2025, el desglose revela una retribución básica de 95.945 euros, a la que se suman más de 38.000 euros por complemento de puesto y una partida superior a los 6.000 euros en concepto de trienios.
Un aspecto determinante en su nómina es la retribución variable ligada al cumplimiento de objetivos, que en el último año analizado ascendió a 22.509 euros. A esto se añaden pagos retroactivos por revisiones del IPC y atrasos autorizados en los Presupuestos Generales del Estado, lo que garantiza que la compensación de la directiva se mantenga siempre en la banda más alta de la administración pública periférica.
De la gestión del rescate de Plus Ultra a la discreción institucional
El nombramiento de Inés Bardón en Segipsa se produjo apenas tres semanas después de su salida de la Secretaría de Estado de Hacienda en enero de 2022. Su etapa ministerial estuvo marcada por su participación en el consejo de administración de la SEPI, organismo que validó la polémica inyección de 53 millones de euros en fondos públicos para rescatar a la aerolínea Plus Ultra durante la crisis del coronavirus.
Mientras la UDEF mantiene el foco sobre el destino de aquellos fondos y las posibles irregularidades en la concesión de la ayuda, Bardón ha consolidado su posición en un entorno institucional menos expuesto al debate parlamentario. Su vinculación con María Jesús Montero, forjada desde sus años comunes en la Junta de Andalucía, ha sido un factor constante en su evolución dentro del entramado administrativo del Estado.
Un retiro dorado bajo el escrutinio de transparencia
La comparativa con su pasado reciente subraya el beneficio del cambio de aires. Como «número dos» de Hacienda entre 2020 y 2021, su sueldo orbitaba los 126.000 euros. La diferencia actual no solo es cuantitativa, sino cualitativa, al alejarse de la responsabilidad política directa en un momento en que las investigaciones judiciales sobre las ayudas estratégicas de la pandemia vuelven a ganar tracción informativa. Segipsa, bajo su mando, se ha convertido en el escenario de una estabilidad económica difícil de alcanzar en la primera línea del Gobierno.
