La justicia ha cerrado, por el momento, cualquier posibilidad de que Alfonso Basterra disfrute de una estancia fuera de los muros de la prisión. La Audiencia Provincial de Salamanca ha decidido revocar el permiso de cuatro días que previamente le había otorgado el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria, alineándose con los argumentos de la Fiscalía que consideran que el recluso aún no está preparado para la libertad condicional, ni siquiera de forma temporal.
El reconocimiento del delito como barrera infranqueable
El núcleo de la decisión judicial no reside únicamente en el comportamiento del interno dentro del centro penitenciario de Topas, sino en su perfil psicológico frente al crimen cometido. A pesar de que Basterra mantiene una conducta disciplinada, el tribunal subraya una falta absoluta de asunción de responsabilidad. La negativa persistente a reconocer su participación en el asesinato de su hija, Asunta Basterra, invalida cualquier intento de progresión en su tratamiento penitenciario.
Para los magistrados, otorgar un beneficio de este tipo a quien no muestra un ápice de remordimiento resulta no solo injustificado, sino prematuro. La resolución enfatiza que la gravedad del asesinato, ocurrido en Galicia en el año 2013, exige una evolución que el condenado todavía no ha demostrado en los informes psicológicos preceptivos.
Un horizonte penal que se extiende hasta 2031
Otro factor determinante en la revocación de esta medida es el tiempo que resta para que el penado liquide su deuda con la sociedad. Alfonso Basterra cumple una condena de 18 años de prisión, y el calendario judicial es implacable en cuanto a los plazos de cumplimiento:
- Marzo de 2027: Fecha prevista para alcanzar las tres cuartas partes de la condena, requisito habitual para acceder a mayores beneficios.
- Septiembre de 2031: Cumplimiento íntegro de la pena impuesta por el asesinato de la menor.
La Fiscalía de Salamanca, liderada por Juan José Pereña, ha sido tajante al recordar que la lejanía de estas fechas, sumada a la gravedad extrema del delito, hace inviable cualquier salida ordinaria en el escenario actual. El Ministerio Público sostiene que el sistema no debe premiar a un interno que ignora la base de su rehabilitación: la aceptación de sus actos.
De Teixeiro a Topas: Una vida entre rejas y literatura
Desde su traslado voluntario desde la prisión de Teixeiro (A Coruña) a Salamanca en febrero de 2025, Basterra ha intentado mantener un perfil bajo, volcándose en la escritura. Recientemente ha trascendido la publicación de una novela titulada ‘Cito’, un proyecto que desarrolla mientras su entorno familiar directo ha desaparecido; cabe recordar que Rosario Porto, también condenada por el mismo crimen, falleció en 2020 en la cárcel de Brieva.
En conclusión, el auto de la Audiencia de Salamanca restablece el criterio de la Junta de Tratamiento del centro penitenciario, que ya se había opuesto mayoritariamente a la salida del preso. La justicia española vuelve a poner el foco en la necesidad de que los condenados por delitos de sangre realicen un proceso sincero de reparación moral antes de volver a pisar la calle, marcando una línea roja clara frente a la impunidad subjetiva que supone la negación de los hechos.
