La salud de las instituciones democráticas no solo depende de las leyes, sino del tono y la integridad del debate público. En el marco de la XI edición de «Letras en Sevilla», el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ha puesto el foco sobre un fenómeno que considera crítico para la estabilidad política: la asimilación de postulados radicales por parte de sectores tradicionalmente moderados. Según el ministro, este mimetismo discursivo es el combustible que alimenta una polarización creciente tanto en España como en el resto de Europa.
El mimetismo discursivo como amenaza democrática
Para Bolaños, el verdadero peligro actual no reside únicamente en el auge de las opciones extremistas, sino en cómo la derecha tradicional está renunciando a su espacio hegemónico. Al intentar competir por el mismo electorado, estos partidos terminan adoptando el lenguaje y las formas de la ultraderecha, un fenómeno que ya se ha materializado en países como Francia e Italia. Esta estrategia, lejos de contener a las facciones radicales, termina por validar sus marcos mentales.
El ministro subrayó que esta deriva conlleva una preocupante deshumanización del adversario. La política deja de ser una confrontación de ideas para convertirse en un escenario maniqueo donde el oponente es retratado como un enemigo moral. Este clima de confrontación extrema, advierte, busca erosionar la confianza en el sistema mediante métodos que ya se han globalizado a través de redes internacionales de pensamiento ultra.
Desinformación y el control de los algoritmos
Uno de los puntos más innovadores de la intervención de Bolaños fue su análisis sobre la tecnología como catalizador de la inestabilidad social. El crecimiento de las opciones más radicales se apoya, en gran medida, en la capacidad de propagar bulos y desinformación de manera masiva. Ante esta realidad, el ministro planteó la necesidad de una intervención regulatoria en el futuro cercano:
- Regulación de algoritmos: Supervisar los procesos que determinan qué contenidos se viralizan en las redes sociales.
- Responsabilidad de plataformas: Cuestionar el papel de las grandes corporaciones tecnológicas en la gestión del discurso público.
- Transparencia digital: Evitar que la simulación democrática sirva de caballo de Troya para desmantelar las instituciones desde dentro.
Hacia la disolución de la Fundación Francisco Franco
La memoria democrática también ocupó un lugar central en el análisis del ministro. Bolaños expresó su confianza en que el próximo año se complete el proceso judicial para la ilegalización de la Fundación Francisco Franco. Desde su perspectiva, resulta incompatible con un Estado de derecho moderno la existencia de organizaciones dedicadas a la exaltación de una dictadura y sus responsables.
En este sentido, comparó los diferentes procesos de exhumación llevados a cabo en los últimos años. Mientras que el traslado de los restos de Franco supuso un desafío logístico y político considerable, otros casos como el de Queipo de Llano o José Antonio Primo de Rivera se resolvieron con mayor agilidad, en ocasiones gracias a la colaboración de los familiares. Estos pasos, según el ministro, son esenciales para cerrar heridas históricas sin recurrir al revanchismo.
¿Existe todavía una España dividida?
Al ser consultado sobre el eterno debate de las «dos Españas», Bolaños ofreció una visión pragmática. Aceptó que existen dos grandes visiones del país —una conservadora y otra progresista—, pero insistió en que esta dicotomía no es exclusiva de nuestra nación, sino una característica de cualquier democracia consolidada. El problema no es la discrepancia, sino la falta de calidad en el intercambio de opiniones.
Finalmente, el ministro se reivindicó como un defensor del diálogo entre opuestos, criticando a quienes viven sin dudas y se refugian en verdades absolutas. Escuchar a quien piensa de forma radicalmente distinta no es solo un acto de cortesía, sino una muestra de valentía política necesaria para superar el ruido de las «medias verdades» que hoy enturbian el escenario público.
