Anticorrupción pide que generales declaren en el caso Leire

La Fiscalía estrecha el cerco sobre las presuntas injerencias en la Guardia Civil

En un movimiento que busca blindar la transparencia de las pesquisas judiciales, el Ministerio Público ha instado al magistrado **Santiago Pedraz** a citar como testigos a figuras de máxima relevancia dentro del cuerpo. El objetivo principal es esclarecer las denuncias sobre coacciones que habrían recibido altos mandos de la Unidad Central Operativa (UCO) para moderar sus actuaciones en casos con ramificaciones políticas. Esta solicitud se centra especialmente en los generales Rafael Yuste y Alfonso López Malo, quienes habrían sido testigos directos de estas maniobras.

La estrategia de Anticorrupción no se detiene en los mandos operativos. Las fiscales del caso también han requerido la comparecencia de Antonio Cortés, responsable de la Jefatura de Armas, Explosivos y Seguridad, junto al actual jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil. Ambos militares han estado vinculados a la instrucción de expedientes reservados, diseñados inicialmente para rastrear posibles fugas de información, pero que ahora cobran una nueva dimensión bajo el escrutinio de la Audiencia Nacional.

El origen del conflicto: La directriz de «ponerse de perfil»

El núcleo de la controversia reside en una serie de encuentros celebrados en el verano de 2024. Según los indicios recabados en el sumario del caso Leire, la antigua dirección de la Guardia Civil, encabezada por Leonardo Marcos, habría intentado influir en la autonomía de la UCO. Se detalla que en julio de aquel año, se instó a los investigadores a adoptar una postura de mínima proactividad en procedimientos que pudieran afectar al entorno del Gobierno, sugiriendo que fuera exclusivamente la autoridad judicial quien tomara la iniciativa.

La cronología de los hechos descrita por los propios implicados revela momentos de alta tensión institucional:

  • 27 de mayo: El general Yuste relata ante la propia UCO que el entonces director general calificó las investigaciones como «prospectivas y malintencionadas».
  • Julio de 2024: Se produce una exigencia explícita para entregar informes analizados en plazos mínimos, con la presunta intención de cerrar líneas de investigación abiertas.
  • 16 de julio: El director adjunto operativo (DAO), Manuel Llamas, acude personalmente a las sedes de la unidad investigadora para supervisar el estado de las pesquisas.

Implicaciones directas en la causa de David Sánchez

Estas presiones internas parecen tener un epicentro común: la investigación que afecta a David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno. Los testimonios sugieren que la cúpula de la Benemérita estaba especialmente preocupada por el impacto mediático y político de este caso, cuya instrucción se lleva a cabo en Badajoz. La resistencia de los mandos de la UCO fue clave; el entonces jefe de la unidad se opuso frontalmente a las directrices de la dirección general, alegando que era técnicamente imposible y legalmente improcedente acelerar los análisis de correos electrónicos sin el debido rigor.

La intervención de la Fiscalía Anticorrupción trata ahora de determinar si estas órdenes de «ponerse de perfil» constituyeron un intento real de obstrucción a la justicia. El relato de los generales Yuste y López Malo es fundamental para entender si se vulneró la independencia de la Policía Judicial en favor de intereses partidistas, poniendo en riesgo la integridad de los procedimientos democráticos.

Un examen a la ética y la jerarquía militar

La resolución de esta pieza del caso Leire definirá el futuro de la relación entre el poder político y los cuerpos de seguridad del Estado. La comparecencia del jefe del Estado Mayor como instructor de informaciones reservadas podría revelar si se utilizaron herramientas internas de control para amedrentar a los agentes encargados de los informes más sensibles. En juego no solo está el esclarecimiento de una trama de corrupción, sino la garantía de que ninguna autoridad pueda interferir en el deber de la Guardia Civil de perseguir el delito, sin importar la relevancia pública de los investigados.

Con la petición de estas testificales, la Audiencia Nacional abre la puerta a una fase de declaraciones que promete exponer las tensiones más profundas vividas en el seno de la seguridad nacional durante el último año. El testimonio de los generales se presenta como la última barrera para proteger la imparcialidad de las instituciones frente a las directrices externas.