La política andaluza se enfrenta a un diagnóstico severo por parte de la coalición Por Andalucía. Su principal referente, Antonio Maíllo, ha lanzado una advertencia contundente sobre lo que denomina la «estafa» del modelo de gestión de Juanma Moreno. Lejos de la imagen de moderación que el Partido Popular intenta proyectar, Maíllo sostiene que la realidad oculta una agenda clasista y un desprecio sistemático hacia los pilares del bienestar social, haciendo que la diferencia entre el discurso de Moreno y el de Vox sea prácticamente inexistente.
La máscara de la moderación y el riesgo del mimetismo con la ultraderecha
Uno de los puntos más críticos en el análisis de Maíllo es la desactivación de la supuesta «barrera» contra la extrema derecha. Según el líder de la izquierda, el electorado no debe dejarse seducir por la narrativa que presenta a Moreno como un mal menor frente a Vox. La tesis de Por Andalucía es que votar al actual presidente implica validar las mismas políticas que aplicaría la formación de Abascal, especialmente en lo que respecta al desmantelamiento de los servicios públicos.
Maíllo describe la actitud del presidente andaluz como una forma de «robo de cartera» emocional: una sonrisa cercana que encubre una hoja de ruta ideológica diseñada para favorecer a las élites. Para el candidato, este clasismo institucional se manifiesta en la idea de que los derechos básicos, como la salud o la formación, deben ser costeados individualmente si se desea calidad, dejando al desamparo a quienes carecen de recursos.
Radiografía de una crisis: Sanidad, Educación y Dependencia
El deterioro de la sanidad pública ocupa un lugar central en la denuncia. Maíllo pone el foco en situaciones alarmantes que afectan directamente a la vida de los andaluces, mencionando ejemplos específicos que demuestran la ineficiencia y la tendencia privatizadora de la Junta:
- El escándalo de los cribados de cáncer de mama, una situación denunciada por colectivos como AMAMA que pone en riesgo la detección precoz.
- Las listas de espera quirúrgicas, citando específicamente las operaciones de cadera como una de las intervenciones con mayores retrasos.
- La crisis en el sistema de dependencia, donde Andalucía lidera negativamente los tiempos de espera con más de 500 días para recibir asistencia.
- La deriva hacia un modelo de educación de pago, afectando especialmente a los ciclos de Formación Profesional.
Para la coalición, un tercer mandato del PP sería «insoportable» para la estructura social de la región, ya que consolidaría un sistema donde los ciudadanos deben vender su patrimonio para pagar cuidados básicos o recurrir a sus ahorros personales para suplir las carencias de un Estado que se retira deliberadamente.
Vivienda y Migración: Los silencios de San Telmo
La gestión de Juanma Moreno también es cuestionada por su falta de compromiso con las políticas estatales que buscan aliviar la presión económica de las familias. Maíllo critica que el presidente andaluz «mire para otro lado» ante el real decreto de vivienda, una medida que beneficiaría a más de 366.000 ciudadanos en la comunidad autónoma. La negativa a intervenir en el mercado inmobiliario es vista como una protección a los intereses de los grandes propietarios frente al derecho constitucional a un techo.
Asimismo, se le reprocha su postura ante la regularización de migrantes. Antonio Maíllo vincula esta falta de empatía con el propio pasado migratorio del pueblo andaluz, acusando a la derecha de ignorar la contribución económica y social de los trabajadores extranjeros. En este sentido, el líder de la izquierda contrapone la «desregulación» propuesta por aliados del PP con la necesidad de un gobierno amigo que garantice la dignidad de todos los residentes.
El horizonte de 2026: Movilización y unidad de la izquierda
Con la mirada puesta en las próximas elecciones, Maíllo hace un llamamiento a repetir el espíritu de movilización de las generales de julio de 2023. La estrategia de Por Andalucía pasa por activar el voto en el mundo rural y entre la clase trabajadora, sectores que considera especialmente castigados por la falta de oportunidades que obliga a la migración interna hacia las zonas costeras para trabajar en el sector servicios.
La confluencia de siete organizaciones políticas se presenta como la herramienta necesaria para ofrecer una alternativa de gobierno sólida. Maíllo subraya que el objetivo no es solo ser una fuerza de oposición, sino alcanzar una voluntad de gobierno que permita revertir las privatizaciones y restaurar el prestigio de las instituciones andaluzas. La unidad de la izquierda se plantea así como el único «espejo emocional» capaz de devolver al PP la respuesta democrática a lo que califican como un desprecio clasista hacia el pueblo.









