La gestión de la vivienda pública en Alicante ha saltado por los aires tras las graves acusaciones vertidas por la secretaria general del PSPV-PSOE y ministra, Diana Morant. Lo que debía ser un avance en materia social para la ciudad se ha transformado en un «escándalo» político que pone bajo el foco al menos once adjudicaciones en el residencial Les Naus, ubicado en la cotizada Playa de San Juan. La sospecha de un reparto arbitrario entre personas vinculadas al Partido Popular ha provocado una crisis institucional de dimensiones aún desconocidas.
Un mapa de adjudicaciones bajo la lupa del favoritismo
El núcleo del conflicto reside en la identidad de los beneficiarios de estas viviendas de protección pública (VPP). Según ha denunciado Morant, el proceso parece haber favorecido de forma sistemática a un entorno muy cercano al poder municipal. Entre los nombres señalados destaca la exconcejala de Urbanismo, Rocío Gómez, junto a familiares directos y amistades. No es un caso aislado: la red de sospechas se extiende a hijos y sobrinos de altos cargos municipales, así como a asesores de la Generalitat que ya se han visto obligados a dimitir.
- Adjudicaciones a familiares de una directora general del Ayuntamiento.
- Viviendas validadas por técnicos cuyas parejas han resultado beneficiarias.
- Cargos de confianza del PP que acceden a inmuebles protegidos tras poco tiempo en la administración.
Este escenario contrasta drásticamente con la realidad de la ciudad, donde existen más de 5.400 familias alicantinas aguardando en listas de espera. Para la líder socialista, estas familias han sido las grandes perjudicadas por un sistema que considera «corrompido» y diseñado para beneficiar a quienes ya ostentan una posición privilegiada dentro del engranaje del Partido Popular.
El marco legal: ¿Una reforma a medida para la especulación?
La denuncia de Morant no solo apunta a los nombres propios, sino también al cambio legislativo impulsado en Les Corts Valencianes. La ministra sostiene que la relajación de los requisitos para acceder a una VPP ha permitido que rentas superiores a los 3.000 euros mensuales —perfiles que el PP define como clase media— puedan optar a estos recursos. Este marco normativo habría «blanqueado» lo que, a juicio de la oposición, supone una ilegalidad ética y una vulneración del derecho a la vivienda.
La flexibilización de la normativa, aprobada durante la etapa de Carlos Mazón y mantenida por el actual Consell, es vista por el PSPV como la herramienta que ha facilitado la «depredación del territorio» y el uso discrecional del suelo público. Morant insiste en que esta regulación debe ser suspendida de inmediato para evitar que el patrimonio de todos los ciudadanos se convierta en una moneda de cambio política.
Exigencias de dimisión y acciones de recuperación
Ante la gravedad de los hechos, la exigencia del PSPV es clara: la dimisión irrevocable de Luis Barcala como alcalde de Alicante. Morant argumenta que el máximo mandatario municipal no puede eludir su responsabilidad ante un proceso de adjudicación que califica de «absolutamente arbitrario». No obstante, la responsabilidad política no es el único frente abierto; se exige también la devolución inmediata de los inmuebles adquiridos bajo estas sospechas.
Para depurar responsabilidades, los socialistas han puesto en marcha una ofensiva en tres frentes:
- Petición de una comisión de investigación en Les Corts para auditar el papel de la Generalitat.
- Exigencia de comparecencias de alto nivel, incluyendo al president de la Generalitat y al propio alcalde de Alicante.
- Llamamiento a Vox para que demuestre su compromiso contra la corrupción y apoye la derogación de la normativa vigente.
Un precedente peligroso para la vivienda pública
Lo que más indigna a la plataforma socialista es que este episodio ocurre tras dos décadas sin promociones de vivienda pública en Alicante. Que la primera iniciativa en veinte años termine envuelta en acusaciones de nepotismo supone un duro golpe a la confianza institucional. Morant concluye advirtiendo que el PP alicantino ha «vuelto a las andadas», replicando modelos de gestión que priorizan el beneficio de unos pocos frente al interés general de los miles de ciudadanos que ven en la vivienda un derecho inaccesible.









