Cayetano González: traición de Sánchez a víctimas de ETA

La sensación de abandono institucional puede ser tan dolorosa como el propio trauma. En su reciente obra La gran traición, el periodista Cayetano González rescata un concepto desgarrador: la sensación de derrota que embarga a quienes sufrieron directamente la violencia de ETA. No se trata de una derrota operativa de la banda, que fue desarticulada por el Estado de derecho, sino de una claudicación moral que el autor atribuye directamente a la gestión política de Pedro Sánchez y sus alianzas parlamentarias.

El Abismo Generacional: El Riesgo de un Pasado sin Memoria

Uno de los puntos más críticos que aborda González es el silencio generacional. Existe una desconexión preocupante entre quienes vivieron la angustia de los telediarios marcados por el plomo y los jóvenes de hoy, para quienes el terrorismo es un relato lejano. Este vacío informativo no es casual; el autor sugiere que la falta de una asignatura obligatoria sobre la historia del terrorismo en las escuelas deja a la juventud sin herramientas para valorar la libertad actual.

  • La necesidad de testimonios directos en las aulas para humanizar las cifras.
  • El papel de las familias en la transmisión de la memoria democrática.
  • La educación como escudo ante los relatos que intentan equiparar víctimas con verdugos.

Para González, el conocimiento de los hechos ocurridos «antes de ayer» es fundamental. Recomienda el uso del cine y la literatura, citando obras como Patria o La infiltrada, para ilustrar el asfixiante clima social que se respiraba en el País Vasco. La premisa es clara: mirar hacia adelante no puede ser sinónimo de borrar las huellas del pasado.

La Transformación del Tablero Político: Bildu y el Declive del PNV

El análisis de González se adentra en la estrategia de pactos del actual Ejecutivo. Según su visión, el Partido Socialista ha cruzado líneas rojas al normalizar a Bildu como socio preferente. Este «blanqueamiento» no solo hiere la sensibilidad de las víctimas, sino que altera la hegemonía política en el norte de España. El autor prevé un escenario donde el PSOE facilitará gobiernos de la izquierda abertzale en Navarra y el País Vasco si las cifras lo permiten, priorizando la supervivencia del bloque de investidura sobre los principios históricos.

Este cambio de alianzas tiene una víctima colateral: el PNV. La formación nacionalista, que durante décadas fue el eje de la política vasca, parece sufrir un desgaste por su apoyo continuado a Sánchez. González detecta una pérdida de liderazgo y una incapacidad para conectar con los nuevos votantes, lo que podría entregar las llaves de las instituciones a quienes todavía se resisten a condenar explícitamente el pasado terrorista.

Política Penitenciaria: ¿Reinserción o Concesión Política?

Otro de los pilares de La gran traición es la crítica a la gestión de las prisiones. El acercamiento de presos y las transferencias de competencias a los gobiernos autonómicos son vistos por González como moneda de cambio por los votos de Bildu en el Congreso. Aunque el autor reconoce el derecho a la reinserción para quienes muestran un arrepentimiento sincero y colaboran con la justicia, denuncia que muchos de estos procesos son meros trámites administrativos vacíos de contenido moral.

La diferencia entre pedir perdón y firmar una «carta tipo» es, para las víctimas, la frontera entre la justicia y la humillación. El sentimiento de agravio se intensifica cuando los responsables de crímenes atroces acceden a beneficios penitenciarios mientras la colaboración con la justicia para resolver atentados pendientes sigue siendo mínima.

Hacia una Reparación Ética: Memoria, Dignidad y Justicia

Ante este panorama, el autor lanza un órdago a los futuros gobernantes. No basta con cambiar de siglas; es imperativo devolver a las víctimas al frontispicio de la historia de España. González exige que el Estado recupere la deferencia hacia quienes pagaron el precio más alto por la democracia, un trato que considera perdido frente a la cordialidad que el Gobierno muestra hacia los portavoces de la izquierda abertzale en sede parlamentaria.

  • Hacer operativa de forma plena la ley de víctimas.
  • Garantizar que la memoria de los asesinados no sea sepultada por la conveniencia política.
  • Rechazar cualquier relato que presente el terrorismo como un conflicto de «dos bandos».

En conclusión, La gran traición no es solo un libro de memorias sobre los años de plomo y el impacto del asesinato de Miguel Ángel Blanco; es una llamada de auxilio contra la amnesia colectiva. Cayetano González cierra su análisis con una negativa rotunda a «pasar página» si ello implica olvidar los nombres y los rostros de quienes fueron sacrificados. La dignidad de la democracia española depende, en última instancia, de su capacidad para no traicionar a su propia memoria.