España tiene 7.893 centros para mayores y discapacidad

El sistema de cuidados en España se encuentra en un punto de inflexión. El reciente censo publicado por el Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso) revela que el país dispone actualmente de 7.893 centros de atención residencial, una red que abarca tanto a personas de la tercera edad como a colectivos con discapacidad. Más allá del volumen, los datos del estudio —basado en información actualizada a 2025— ponen de manifiesto las asignaturas pendientes en cuanto a la personalización del servicio y la estructura de convivencia.

Privacidad y autonomía: los grandes desafíos del modelo actual

Pese a los avances hacia un modelo de atención centrado en la persona, la infraestructura física sigue siendo un obstáculo. Uno de los datos más reveladores es que las habitaciones compartidas continúan siendo la norma, representando el 57% en residencias de mayores y el 58% en discapacidad. Este factor condiciona la intimidad de los usuarios, que a menudo deben compartir su espacio vital más básico.

No obstante, el sector muestra señales de apertura en otros ámbitos de la vida cotidiana. El 52,3% de los centros ya permite la convivencia con animales de compañía, un factor clave para el bienestar emocional. Otros aspectos destacados de la calidad asistencial incluyen:

  • Un 93,8% de los centros cuenta con un plan de atención individualizado.
  • Casi el 90% de los residentes tiene asignado un profesional de referencia estable.
  • La cocina propia es mayoritaria en los centros de mayores (90,1%), frente a la externalización mediante catering.
  • El 75,3% dispone de estrategias activas para la eliminación de restricciones físicas o químicas.

Distribución geográfica y tipología de los centros

La red asistencial española no se reparte de forma homogénea. El estudio, que ha contado con una participación masiva del 92,7% de los centros consultados, sitúa a tres comunidades autónomas como los grandes núcleos de plazas residenciales. Cataluña lidera el ranking con un 19,3% del total nacional, seguida de cerca por Castilla y León (15,2%) y Andalucía (11,2%).

En cuanto a la especialización de los recursos, el censo desglosa la oferta de la siguiente manera:

  • Centros para personas mayores: Suponen el 66,5% de la red total (4.864 instalaciones), donde predominan las grandes residencias sobre las viviendas tuteladas.
  • Centros para discapacidad: Representan el 33,5% (2.455 centros), destacando una mayor proporción de viviendas residenciales y unidades de convivencia más reducidas.

El peso de la gestión privada y el ánimo de lucro

La titularidad de estos servicios muestra una dualidad clara dependiendo del perfil del usuario. En el ámbito de los mayores, la gestión privada es predominante, alcanzando el 65,8% de los centros residenciales. Si analizamos específicamente el factor económico, el 58,7% de estos centros operan bajo fórmulas con ánimo de lucro.

Por el contrario, el sector de la discapacidad presenta un ecosistema diferente. Aquí cobran fuerza las entidades sin ánimo de lucro y la gestión pública, especialmente en las viviendas de apoyo, donde la titularidad pública alcanza el 67,5%. En cuanto al tamaño, las residencias de mayores son significativamente más grandes, con una media de 75,8 plazas, mientras que las de discapacidad suelen albergar a unos 36 usuarios de media.

Demografía de los cuidados: usuarios y profesionales

El perfil de quien habita y quien trabaja en estos centros está profundamente marcado por el género y la edad. En las residencias de mayores, el fenómeno del sobreenvejecimiento es evidente: el 75,3% de los usuarios supera los 80 años, y más de un tercio (33,6%) ya ha cumplido los 90. En este entorno, las mujeres representan el 68,9% de la población residente.

Esta feminización se traslada también a la plantilla laboral. El sector de los cuidados en España descansa sobre los hombros de las mujeres, que constituyen el 85,5% del personal en centros de mayores y el 77,8% en los dedicados a la discapacidad. El reto futuro, según concluye el informe del Imserso, pasa por profesionalizar aún más estas estructuras y transformar los centros en entornos que se asemejen, cada vez más, a un verdadero hogar, priorizando los deseos y la autonomía de cada individuo.