Cerdán niega que Leire Díez fuese su mano derecha ante el juez

El distanciamiento estratégico de Santos Cerdán ante la Justicia

En una comparecencia marcada por la cautela y la precisión técnica, el exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, ha buscado desmantelar cualquier narrativa que lo vincule estrechamente con la exmilitante Leire Díez. Ante el magistrado Arturo Zamarriego, el dirigente socialista ha sido tajante al calificar la relación como puramente circunstancial, negando de forma reiterada que ella fuera su «mano derecha» o que existiera un vínculo de confianza profesional o personal sólido.

La declaración, que se produjo en el marco de una investigación que salpica diversas aristas de la actualidad política, sitúa el primer contacto entre ambos en un punto temporal muy reciente: el año 2024. Con esta afirmación, Cerdán intenta establecer un cordón sanitario frente a las acusaciones que pretenden elevar el estatus de Díez dentro del organigrama de influencia del partido, limitando sus encuentros a episodios puntuales y de carácter informativo.

Encuentros en Ferraz: Entre audios de Villarejo y memorias USB

Uno de los puntos críticos del testimonio se centró en las reuniones mantenidas en la sede de Ferraz durante el mes de abril de 2024. Según el relato de Cerdán, estos encuentros, en los que también participó el empresario Javier Pérez Dolset, tuvieron como objetivo principal la entrega de información relativa a unas grabaciones del excomisario Villarejo vinculadas a las saunas del suegro de Pedro Sánchez.

  • Carácter de las reuniones: Cerdán las describió como informales, con interrupciones constantes y sin un protocolo rígido.
  • Conocimiento previo: El dirigente aseguró que el contenido de los audios ya era conocido por los servicios jurídicos del PSOE, restándoles novedad o valor estratégico.
  • El ‘pendrive’ de 2025: Se confirmó la entrega de un dispositivo de almacenamiento con una investigación periodística tras la baja de Díez en el partido, el cual fue remitido directamente a las autoridades judiciales sin ser manipulado por el político.

La jerarquía interna y el papel de Juan Francisco Serrano

Para disipar cualquier duda sobre la estructura de mando en su etapa como secretario de Organización, Santos Cerdán identificó con claridad a quien sí ostentaba el rol de máxima confianza. El nombre de Juan Francisco Serrano, su adjunto, surgió en la declaración como la única persona que realmente podría considerarse su mano derecha, invalidando así la posición que Leire Díez se atribuía o que se le proyectaba desde sectores externos.

Este matiz no es menor, ya que busca proteger la integridad de las decisiones tomadas en el núcleo del PSOE durante periodos de alta tensión política, como los días de reflexión del presidente del Gobierno. Cerdán subrayó que, a pesar de la coincidencia temporal con esos momentos de incertidumbre interna, las reuniones con Díez no tuvieron relevancia suficiente como para ser trasladadas a Pedro Sánchez.

Desconexión total con la trama de empresarios y fiscales

La declaración también sirvió para que el investigado en el caso Koldo negara cualquier tipo de connivencia con figuras clave de otras causas judiciales. Cerdán fue inquisitivo al rechazar cualquier relación con el empresario Luis del Rivero o con los fiscales Ignacio Stampa y José Grinda. Con ello, el político navarro pretende cerrar la puerta a las teorías que sugieren intentos de mediación o sobornos por parte de la cúpula socialista hacia el estamento judicial.

En última instancia, el testimonio de Santos Cerdán ante el juez Zamarriego dibuja un escenario de desvinculación absoluta respecto a las actividades de Leire Díez, presentándola como una afiliada que se acercó al partido para ofrecer una información que ya estaba en manos de la justicia, y cuyo peso específico en las decisiones de Ferraz fue, según su versión, inexistente.