Ceuta exige cerrar la frontera y el despliegue del Ejército

La totalidad de las fuerzas políticas con representación en la Asamblea de Ceuta ha alcanzado un consenso sin precedentes para exigir una intervención inmediata y contundente del Estado. Ante lo que califican como un escenario crítico en el perímetro fronterizo, los grupos parlamentarios han aparcado sus diferencias ideológicas para solicitar medidas de excepción que protejan la seguridad ciudadana y la integridad territorial en la ciudad autónoma.

Un frente común ante la emergencia nacional

La situación en el espigón del Tarajal ha alcanzado un punto de no retorno que ha obligado a la Junta de Portavoces —integrada por PP, PSOE, Vox, MDyC y Ceuta Ya!— a elevar una petición formal al Gobierno de España. El eje central de esta demanda es la declaración de emergencia nacional, fundamentada no en criterios de protección civil, sino bajo el paraguas de la Ley de Seguridad Nacional.

Este movimiento jurídico busca sortear la negativa inicial del Ministerio del Interior. Mientras que el ministro Fernando Grande-Marlaska ha descartado activar protocolos de protección civil al considerar que los flujos migratorios no encajan en dicha normativa, los representantes ceutíes sostienen que la magnitud de las entradas a pie y por mar constituye un desafío a la seguridad del Estado que requiere una respuesta coordinada y superior.

Blindaje militar y clausura fronteriza

El documento consensuado por los partidos locales no deja lugar a ambigüedades sobre las acciones necesarias para estabilizar la zona. Las exigencias principales remitidas al Ejecutivo central incluyen:

  • El despliegue inmediato del Ejército para reforzar la vigilancia en los puntos más vulnerables del perímetro.
  • El cierre preventivo de la frontera del Tarajal para recuperar el control absoluto sobre los tránsitos.
  • Un incremento sustancial de los efectivos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado desplegados en la ciudad.
  • La activación de recursos extraordinarios para la gestión humanitaria de los recién llegados, desbordando las capacidades locales.

Denuncias de pasividad internacional y guerra híbrida

Desde el terreno, la visión de los profesionales de la seguridad es demoledora. Sindicatos policiales como Jupol y SUP han denunciado una inacción deliberada por parte de las autoridades marroquíes. Según los agentes desplegados en primera línea, la Gendarmería de Marruecos ha cesado prácticamente cualquier labor de contención, permitiendo el avance masivo de personas hacia territorio español.

Expertos en seguridad y portavoces policiales sugieren que Ceuta está siendo víctima de una estrategia de presión geopolítica o «guerra híbrida», donde el flujo migratorio se utiliza como herramienta de negociación. A esto se suma el impacto de recientes resoluciones judiciales que prohíben las devoluciones inmediatas en frontera para quienes acceden a nado, lo que, según los sindicatos, ha generado un efecto llamada que las infraestructuras actuales no pueden absorber.

Resiliencia ciudadana y expectativas políticas

A pesar de la gravedad del diagnóstico, el presidente de la Ciudad, Juan Jesús Vivas, ha querido lanzar un mensaje de unidad y serenidad. La Junta de Portavoces ha apelado a la madurez histórica de la sociedad ceutí, que ya ha enfrentado situaciones límite en el pasado. Sin embargo, el malestar es palpable ante lo que consideran una falta de contundencia por parte de Madrid.

La próxima visita del ministro del Interior a la ciudad autónoma será determinante para comprobar si el Gobierno central está dispuesto a aceptar los términos de la Junta de Portavoces o si mantendrá su postura de gestionar la crisis como un problema de orden público ordinario. Por ahora, Ceuta se mantiene en una tensa espera, con sus instituciones locales exigiendo que la defensa de la frontera sea tratada como la prioridad de Estado que realmente representa.