Bomberos de Ceuta hallan túneles con 300 inmigrantes

Lo que comenzó como una intervención rutinaria por una posible quema de rastrojos ha terminado por destapar una realidad asombrosa en el subsuelo de Ceuta. Una red de antiguas galerías militares, que teóricamente debían permanecer inaccesibles y selladas, se había transformado en un complejo habitacional clandestino con capacidad para albergar a cientos de personas bajo el mismo Campus Universitario de la ciudad.

El humo como señal de alarma en el Campus Universitario

La alerta saltó cuando los residentes cercanos a las instalaciones académicas y los propios estudiantes detectaron un persistente olor a quemado y columnas de humo que emergían de lugares inusuales. Al personarse los efectivos del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (SEIS), descubrieron que el humo emanaba de estructuras que funcionaban como chimeneas improvisadas para un asentamiento subterráneo.

Los bomberos que lideraron la inspección, Daniel Castillo y Francisco Javier García, relataron la sorpresa al encontrar un acceso forzado a través de un muro perimetral. Una vez en el interior, la magnitud del hallazgo superó cualquier expectativa: una infraestructura organizada que conectaba estratégicamente la playa del Sarchal con los cimientos de la Universidad de Granada (UGR) en Ceuta.

Un refugio subterráneo para 300 personas

La inspección técnica del túnel reveló que las dimensiones de estas antiguas bóvedas militares permitían el alojamiento de hasta 300 inmigrantes. El interior no era un simple lugar de paso, sino un refugio consolidado que presentaba una organización interna evidente:

  • Zonas de descanso repletas de colchones y enseres personales distribuidos por las galerías.
  • Áreas destinadas a la cocina, con una acumulación significativa de ollas, sartenes y envases de alimentos.
  • Espacios habilitados específicamente para necesidades fisiológicas, lo que evidencia un uso continuado como vivienda habitual.
  • Presencia de materiales de travesía marítima, incluyendo balsas hinchables y tablas de surf, confirmando su uso como base logística.

Claridad ante los rumores: Ni armas ni conexión internacional

Dada la naturaleza estratégica de los túneles, el hallazgo generó rápidamente diversas teorías que las autoridades se han apresurado a desmentir. No se ha encontrado rastro de munición o material bélico remanente de la época en la que las instalaciones estaban activas bajo mando militar. Del mismo modo, los expertos han descartado que estos túneles tengan una conexión directa con territorio marroquí.

Se trata de una red de infraestructuras defensivas locales, propias de la historia de la ciudad autónoma, que fueron diseñadas para conectar distintos puntos tácticos del litoral. El peligro real identificado por los bomberos radica en la acumulación de residuos, basura y materiales inflamables, que en un espacio cerrado y sin ventilación adecuada, representan una trampa mortal en caso de incendio, como el que motivó la intervención.

El reto de la seguridad en el patrimonio militar olvidado

Este suceso pone de manifiesto la vulnerabilidad de las numerosas galerías que horadan el subsuelo de Ceuta. Muchas de estas construcciones, pertenecientes a antiguos acuartelamientos, fueron tapiadas hace décadas, pero el paso del tiempo y la presión migratoria han facilitado que grupos organizados o individuos rompan los sellados para utilizarlas como asentamientos clandestinos.

En el momento de la entrada de los efectivos, los túneles se encontraban vacíos, probablemente desalojados de forma precipitada ante la acumulación de humo que los propios ocupantes habrían generado accidentalmente. El hallazgo obliga ahora a una revisión profunda de los protocolos de sellado y vigilancia de estas estructuras históricas para evitar que se conviertan en núcleos de infravivienda ocultos a ojos de la administración.