La escena política valenciana atraviesa un momento de máxima tensión tras la formalización de las listas electorales para los próximos comicios del 29 de noviembre. Alberto Ibáñez, representante de Compromís, ha manifestado una contundente repulsa hacia la alianza estratégica entre el Partido Popular y Vox para el Senado. Según el portavoz, esta coalición no solo representa un giro ideológico, sino que supone una falta de respeto directa hacia los afectados por la reciente catástrofe de la DANA en la región.
La gestión de la DANA como eje de la confrontación política
El núcleo de la crítica de Compromís se centra en la figura de Susana Camarero, actual vicepresidenta del Consell y ahora cabeza de lista al Senado por el PP. Ibáñez argumenta que su designación es una provocación, recordando su rol durante las horas críticas de la emergencia climática. Desde la formación valencianista se enfatiza que, mientras la tragedia se cobraba vidas en las residencias, la gestión oficial se centraba en actos protocolarios, una narrativa que busca subrayar la desconexión entre la administración de Carlos Mazón y la realidad de los damnificados.
Además, la integración de perfiles de Vox en la candidatura conjunta ha sido calificada como una «humillación institucional». Para Ibáñez, unir fuerzas con sectores que cuestionan la evidencia del cambio climático es un acto de indolencia política frente a una ciudadanía que todavía sufre las consecuencias de un fenómeno meteorológico extremo.
Perfiles bajo la lupa: Entre el negacionismo y la influencia externa
La configuración de las listas ha revelado nombres que Compromís considera incompatibles con una representación moderada de los intereses valencianos. El análisis de Ibáñez destaca dos figuras clave en este pacto:
- José Luis Aguirre: El exconseller de Agricultura ocupa un puesto relevante, desmintiendo, según la oposición, cualquier barniz de independencia profesional dentro de la candidatura.
- Miguel Rovira: Su vinculación con la fundación Disenso y corrientes ideológicas externas, alineadas con figuras internacionales como Donald Trump, es vista por Compromís como una señal de la radicalización definitiva del PP valenciano.
Para la formación de izquierdas, este movimiento electoral confirma que el liderazgo de Alberto Núñez Feijóo ha abandonado cualquier pretensión de moderación para abrazar las tesis de la ultraderecha, eliminando el espacio para un voto de centro-derecha racional en la Comunidad Valenciana.
El fenómeno de las candidaturas duales: ¿Compromiso o trampolín?
La crítica de Compromís no se ha limitado exclusivamente al bloque de la derecha. Ibáñez ha cargado contra lo que denomina «candidaturas fake», señalando tanto a María José Catalá (PP) como a Pilar Bernabé (PSOE). Ambas figuras lideran las listas al Congreso por Valencia mientras mantienen o aspiran a cargos municipales de máxima relevancia.
Desde la perspectiva de Compromís, esta bicefalia política perjudica directamente a los ciudadanos. Se plantea la duda sobre si Valencia tendrá representantes a tiempo completo en Madrid o si, por el contrario, estas posiciones son meras herramientas de promoción interna en las sedes nacionales de Génova y Ferraz. La sospecha de que se busca asegurar un «plan B» político por encima del servicio público es el argumento central con el que Ibáñez intenta movilizar al electorado frente al bipartidismo tradicional.
Un escenario electoral marcado por la desafección
A medida que se acerca la fecha electoral, el discurso de Compromís busca posicionarse como la única alternativa que prioriza la soberanía valenciana y la sensibilidad social. El rechazo al pacto PP-Vox no es solo una cuestión de siglas, sino un debate sobre la memoria reciente de una provincia golpeada por la naturaleza y la gestión administrativa. La contienda del 29 de noviembre se perfila, por tanto, como un plebiscito sobre la ética en la política tras la tragedia de la DANA.
