Congreso rechaza citar de urgencia a Pedro Sánchez

Blindaje parlamentario: El Gobierno elude la rendición de cuentas inmediata

La actividad parlamentaria en el Congreso ha arrancado con un fuerte blindaje por parte del **PSOE, Sumar** y sus aliados habituales. En una sesión marcada por la confrontación directa, la **Diputación Permanente** ha desestimado la totalidad de las peticiones de comparecencia urgente presentadas por la oposición. Este movimiento permite al Ejecutivo de **Pedro Sánchez** sortear, al menos de manera inmediata, las explicaciones exigidas sobre asuntos de calado internacional y procesos judiciales en curso.

La estrategia de los grupos que sustentan al Gobierno ha consistido en derivar estos debates al periodo ordinario de sesiones que comienza en febrero. Con esta maniobra, se diluye la urgencia de temas espinosos, como la gestión diplomática ante la crisis en **Venezuela** o los presuntos casos de **corrupción** que el Partido Popular intenta colocar en el centro del debate político.

Venezuela y corrupción: Los frentes que el Ejecutivo pospone

El punto más crítico de la jornada se centró en la figura del presidente. El **Partido Popular** reclamaba que Sánchez informara sin demora sobre el papel de España tras las elecciones venezolanas y sobre las investigaciones que afectan a su entorno. Sin embargo, la mayoría parlamentaria ha considerado que no existen razones de excepcionalidad para romper el calendario previsto. Argumentan que el presidente ya tiene programada una intervención para el próximo 11 de febrero, donde se abordarán temas internacionales y los recientes incidentes ferroviarios en Andalucía y Cataluña.

Esta decisión ha generado una dura reacción en las filas de la oposición. Para la secretaría general del Grupo Popular, la reunión de la **Diputación Permanente** ha sido una «puesta en escena» sin validez real, acusando a la presidencia del Congreso de demorar los tiempos para que cualquier petición aprobada careciera de margen logístico para ejecutarse antes del reinicio del Pleno ordinario.

El papel de los socios y las comparecencias ministeriales fallidas

El rechazo no solo ha protegido al presidente, sino que ha servido de escudo para seis de sus ministros. Entre las ausencias que más debate generaron se encuentran:

  • María Jesús Montero: Reclamada por los pactos de financiación con las fuerzas independentistas catalanas.
  • Diana Morant: Cuya comparecencia por los recortes en el CNIO provocó una fractura momentánea en el bloque, al contar con el apoyo del PNV, aunque finalmente fue bloqueada por el voto de Podemos y la abstención de Junts.
  • Ana Redondo y Félix Bolaños: Señalados por temas relativos a la oficina judicial y protocolos contra el acoso sexual.
  • Mónica García y Óscar Puente: Solicitados para explicar la gestión del MIR y la crisis de infraestructuras ferroviarias, respectivamente.

Resulta llamativo el comportamiento de grupos como **Junts**, cuya abstención fue determinante en casos específicos como el de Ciencia, demostrando que la geometría variable del Congreso sigue siendo el principal salvavidas del actual gabinete ministerial.

Un escenario de parálisis frente a la fiscalización

Desde el punto de vista del análisis político, lo sucedido este martes refleja una **polarización extrema** en las instituciones. Mientras el PSOE tilda las peticiones del PP de «espectáculo mediático» y «uso partidista de los mecanismos de urgencia», la oposición denuncia un secuestro de la capacidad de control al Gobierno. La falta de consenso incluso en temas técnicos, como la sanidad o la ciencia, evidencia que la legislatura se mueve más por la **supervivencia aritmética** que por el acuerdo programático.

En conclusión, el Gobierno logra ganar tiempo y trasladar el foco a un escenario donde tiene mayor control de los tiempos: el periodo ordinario de sesiones. La **rendición de cuentas** sobre Venezuela y la corrupción queda así en suspenso, a la espera de que el mes de febrero reactive una actividad parlamentaria que promete ser una de las más convulsas de los últimos años en la democracia española.