De la Fuente defiende a España tras empatar ante Cabo Verde

El debut de la Selección Española en el Mundial de 2026 ha dejado un sabor agridulce tras un empate sin goles frente a Cabo Verde. Sin embargo, lejos de encender las alarmas, el seleccionador Luis de la Fuente ha salido al paso para blindar a sus futbolistas. Para el técnico riojano, un resultado puntual no empaña la trayectoria de un bloque que ha demostrado una fiabilidad extrema durante los últimos años, apelando a la calma y a la autocrítica constructiva para encarar los próximos compromisos.

La mística de los 32 partidos sin conocer la derrota

Frente a las críticas externas que suelen rodear a los grandes torneos, De la Fuente ha recurrido a la estadística para validar su proyecto. El seleccionador recordó que el equipo nacional suma ya 32 partidos invictos, una cifra que, a su juicio, avala la competitividad de España. «Es un número mágico que refleja lo que somos», insistió el preparador, subrayando que la identidad de juego es la que les permitió alzarse con la pasada Eurocopa y la que debe guiarlos en esta cita mundialista.

El técnico restó importancia al «ruido» mediático y puso el foco en la estabilidad del vestuario. Según su análisis, el empate no es síntoma de debilidad, sino una consecuencia de la complejidad del fútbol moderno, donde cualquier rival con orden táctico puede frenar a una potencia. Para De la Fuente, la confianza en el plan inicial sigue intacta, aunque reconoce que el margen de mejora es obligatorio para todos, empezando por su propia gestión desde el banquillo.

Análisis táctico: El muro de Cabo Verde y la falta de pegada

El encuentro en territorio norteamericano mostró a una España dominante pero carente de «finura» en el último tercio del campo. A pesar de haber realizado un total de 27 remates, la falta de acierto evitó que el marcador se moviera. Luis de la Fuente destacó el planteamiento defensivo del rival, que se refugió en un bloque bajo muy disciplinado y aprovechó su superioridad física para cerrar espacios.

  • Dominio territorial: España controló la posesión, pero no logró desbordar con claridad.
  • Resistencia física: El despliegue de Cabo Verde sorprendió por su intensidad y orden.
  • Falta de frescura: El seleccionador admitió que el equipo acusó el cansancio y la tensión del debut.

El preparador de ‘La Roja’ explicó que el guion del partido habría cambiado radicalmente de haber anotado en la primera mitad. Al no ocurrir, el equipo se vio forzado a un juego de desgaste que no fructificó, lo que obliga a revisar la capacidad de remate de cara a los próximos duelos ante rivales que planteen escenarios similares.

Gestión de las estrellas: El regreso progresivo de Lamine y Nico

Uno de los puntos más debatidos fue la suplencia de piezas clave como Lamine Yamal y Nico Williams. De la Fuente aclaró que su entrada tardía respondió a un plan de precaución, dado que ambos futbolistas vienen de superar procesos lesivos y su ritmo competitivo aún no está al cien por cien. La intención del cuerpo técnico es dosificar sus minutos para que alcancen su mejor versión en las fases eliminatorias.

Sobre la titularidad de Gavi en banda, el técnico defendió que buscaba generar superioridades por el centro y aprovechar la energía del centrocampista. No obstante, reconoció que la entrada de los extremos más puros en el tramo final generó un «temor» evidente en la defensa caboverdiana, lo que abre la puerta a cambios en el once titular para el decisivo choque contra Arabia Saudí.

Humildad y perspectiva hacia el próximo reto

Para cerrar su intervención, el seleccionador español quiso transmitir un mensaje de tranquilidad absoluta. A pesar de que el empate no figuraba en las previsiones iniciales, De la Fuente recordó que el camino en un Mundial es extenso y que aún restan, según su planteamiento optimista, siete partidos por delante. El equipo no ha perdido la perspectiva de campeón de Europa, pero asume que debe recuperar el tono decisivo para evitar sorpresas.

La autocrítica se centró en la necesidad de recuperar la «chispa» individual y la precisión en el pase final. «Seguimos con los pies en el suelo», afirmó el seleccionador, quien confía plenamente en que la humildad del grupo les permitirá evolucionar a medida que avance la competición. La próxima cita ante el combinado saudí se presenta ahora como una prueba de fuego para demostrar que el empate inicial fue solo un pequeño bache en la trayectoria de un equipo diseñado para hacer historia.