El giro en el relato de Díaz Bidart: De la negación a la incertidumbre judicial
La comparecencia de Juan Ignacio Díaz Bidart ante el Tribunal Supremo ha marcado un punto de inflexión en la investigación de la red de influencias que rodea al Ministerio de Industria. El que fuera jefe de Gabinete de Reyes Maroto ha modificado sustancialmente su postura previa: si antes negaba tajantemente haber comunicado a la entonces ministra sus contactos con la trama, ahora se ha instalado en la duda razonable. Esta ambigüedad sobre si informó o no a su superiora jerárquica sobre las reuniones mantenidas abre nuevos interrogantes sobre la cadena de mando y el flujo de información interna en el Gobierno durante la etapa analizada.
El núcleo de la declaración se centró en el encuentro del 28 de diciembre de 2020. Según el testimonio de Díaz Bidart, la cita fue gestionada por Koldo García, asesor de máxima confianza de José Luis Ábalos, con el objetivo de presentar a los responsables de Villafuel. El propósito de estos empresarios era obtener con celeridad una licencia de operadora de hidrocarburos, un permiso que finalmente obtuvieron casi dos años después, pero que en aquel momento dependía de una arquitectura burocrática compleja entre varios ministerios.
El laberinto administrativo: Entre el Ministerio de Industria y Transición Ecológica
Díaz Bidart intentó desvincular al Ministerio de Industria de cualquier irregularidad alegando una falta de competencia administrativa. Durante el interrogatorio, explicó que su respuesta a los empresarios de la trama fue puramente técnica: derivarlos al departamento de Teresa Ribera, titular de Transición Ecológica, al ser el órgano competente para otorgar las autorizaciones de hidrocarburos. No obstante, el hecho de que el jefe de Gabinete de Industria recibiera personalmente a los representantes de una empresa privada a instancias de Koldo García subraya la permeabilidad de las instituciones ante mediadores externos.
En la reunión estuvieron presentes figuras clave bajo sospecha como Claudio Rivas y Carmen Pano, además del chófer Álvaro Gallego. Aunque Díaz Bidart asegura que la cita fue breve y puramente informativa, los investigadores ponen el foco en el intercambio de tarjetas profesionales y la posible entrega de documentación técnica a su secretaría, un detalle que el testigo ahora afirma no poder recordar con precisión.
La conexión Aldama y la fachada de los proyectos culturales
Uno de los puntos más polémicos de la declaración fue la relación con Víctor de Aldama, considerado el nexo corruptor de la trama. Díaz Bidart admitió haber mantenido un contacto previo con él, aunque bajo un pretexto completamente distinto: la organización de un evento musical. Este patrón de utilizar proyectos culturales o turísticos como puerta de entrada a los despachos oficiales parece haber sido una constante en la operativa de Aldama.
- Intermediación opaca: Koldo García actuaba como el facilitador que abría las puertas del Ministerio de Industria para intereses ajenos al sector.
- Estrategia de derivación: El uso de consultas técnicas servía para legitimar reuniones con empresarios que buscaban privilegios administrativos.
- Negación de encuentros informales: A pesar de los informes de la Guardia Civil, el testigo rechazó haber participado en cenas o comidas con la trama en el restaurante La Tragantía.
Contradicciones con la UCO y el trasfondo del fraude fiscal
La investigación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ofrece una perspectiva mucho más sombría. Los informes policiales sugieren que los encuentros no fueron meros trámites administrativos, sino parte de una estrategia para eludir el control fiscal. La obtención de la licencia para Villafuel no era un fin en sí mismo, sino el vehículo necesario para ejecutar un fraude masivo del IVA en el sector del combustible, que los peritos estiman en más de 231 millones de euros.
Mientras Díaz Bidart sostiene que nunca recibió presiones por parte de Koldo García para acelerar el expediente, la cronología de los hechos y la implicación de altos cargos ministeriales sugieren una red de influencias que operaba de manera coordinada. La defensa de Reyes Maroto, por su parte, se mantiene en que su único contacto con la trama fue derivar propuestas de eventos a Turespaña, tratando de blindar su gestión de las esquirlas judiciales que ahora salpican a su antiguo mano derecha.
Conclusión: Un escenario de responsabilidades compartidas
El testimonio actual de Díaz Bidart deja un escenario de vulnerabilidad institucional. La transición de una negativa absoluta a una pérdida selectiva de memoria respecto a lo que informó a Maroto sitúa a la exministra en una posición incómoda. El juicio continúa desgranando cómo una red de comisionistas logró sentarse en el corazón de la administración pública española, utilizando el tráfico de influencias y la mediación de asesores ministeriales para beneficiar a empresas vinculadas a una de las mayores tramas de corrupción y fraude fiscal de los últimos años.
