El juez aplaza la declaración de Errejón y Mouliaá a abril

El horizonte judicial para Íñigo Errejón y Elisa Mouliaá vuelve a alejarse. Lo que debía ser un encuentro decisivo en los juzgados de Plaza de Castilla se ha transformado en una nueva pausa procesal, extendiendo la incertidumbre de un caso que mezcla la política, el espectáculo y el derecho penal. La resolución de la querella por presuntas calumnias interpuesta por el expolítico contra la intérprete tendrá que esperar hasta finales de primavera.

Un calendario judicial marcado por los contratiempos médicos

El magistrado Arturo Zamarriego ha tomado la determinación de fijar el 24 de abril como la fecha definitiva para que ambas partes comparezcan. Este movimiento responde a la documentación presentada por la defensa de Mouliaá, que justifica su inasistencia actual debido a una intervención quirúrgica inminente. A pesar de las reticencias iniciales del juzgado, que exigía pruebas más contundentes sobre el estado de salud de la actriz, el justificante médico finalmente ha forzado este cambio de planes.

Este no es el primer bache en el camino cronológico del proceso. Originalmente, las comparecencias estaban programadas para el mes de febrero, por lo que este segundo retraso ha generado malestar en el entorno del demandante, quienes ven en estos movimientos una estrategia para prolongar el foco mediático.

La postura de Errejón: entre la confianza y el hartazgo

A su salida de la sede judicial, el que fuera uno de los rostros más visibles de Sumar no ocultó su descontento con la situación. Íñigo Errejón fue tajante al desmarcarse de lo que calificó como un «espectáculo», insistiendo en que su prioridad es que la justicia actúe con celeridad para restablecer su imagen. Sus declaraciones subrayan varios puntos clave de su estrategia actual:

  • Mantenimiento de una confianza plena en el sistema judicial español.
  • Crítica a la presunta «maniobra fraudulenta» que, según su entorno, busca evitar el banquillo.
  • Convicción de que el transcurso del tiempo validará su versión de los hechos.

Medidas de control para evitar futuras dilaciones

Consciente de que el proceso corre el riesgo de estancarse, el juez Zamarriego ha emitido un mandato claro. Ha otorgado un plazo de tres días para que las partes informen sobre cualquier impedimento futuro que pueda comprometer la cita de abril. El objetivo es blindar la nueva fecha y garantizar que no existan más obstáculos que impidan avanzar en la instrucción de la querella por calumnias.

Desde el lado de la defensa de Mouliaá, se insiste en que las razones son puramente biológicas y operativas, rechazando las acusaciones de buscar rédito televisivo. Sin embargo, la tensión entre ambas facciones sugiere que la batalla legal será tan intensa en los autos como en la opinión pública. El próximo 24 de abril se perfila ahora como la jornada donde, finalmente, la dialéctica procesal sustituirá a los comunicados y los aplazamientos.