Feijóo pide a Sánchez que autorice la visita del Rey a Ceuta

La estabilidad de las fronteras españolas y el papel institucional de la Corona han vuelto al centro del debate político tras las recientes declaraciones de Alberto Núñez Feijóo. El líder de la oposición ha manifestado la urgencia de que el Rey Felipe VI visite la ciudad autónoma de Ceuta, subrayando que tal desplazamiento no es solo un deseo personal del monarca, sino una responsabilidad inherente a su cargo como símbolo de la unidad y soberanía nacional.

La Corona como baluarte de la integridad territorial en Ceuta

Para la presidencia del Partido Popular, la presencia del jefe del Estado en territorio ceutí resulta imprescindible ante el escenario de inestabilidad que atraviesa la zona. Feijóo sostiene que el monarca tiene la voluntad de acudir a la ciudad para mostrar su apoyo ante la crisis migratoria y de orden público, pero recalca que este movimiento depende exclusivamente de la validación del Ejecutivo central. La reciente audiencia en el Palacio de Marivent con Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta, ha sido interpretada como un mensaje tácito de la Casa Real sobre su compromiso con las ciudades autónomas.

El argumento de la oposición se fundamenta en el artículo 62 de la Constitución, situando a la Monarquía como la figura que garantiza la cohesión de España. En palabras del líder popular, si la gestión gubernamental estuviera bajo su mando, la autorización para este viaje sería inmediata, entendiendo que la visibilidad institucional en las fronteras es la mejor herramienta de reafirmación ante presiones externas.

Análisis de la gestión diplomática: ¿Indolencia o sumisión?

La crítica de Feijóo hacia Pedro Sánchez no se limita a la agenda real, sino que profundiza en lo que califica como una gestión deficiente de los servicios de inteligencia y de seguridad. Según el líder del PP, el Ejecutivo ha actuado con una preocupante falta de previsión frente a los flujos migratorios masivos. Se han puesto sobre la mesa varios puntos de fricción en la estrategia de Moncloa:

  • Desarticulación de la inteligencia: Feijóo lamenta que no se haya aprovechado de forma eficiente la información del CNI y de las fuerzas policiales para prever la entrada de miles de personas.
  • Asimetría diplomática: La relación con el reino alauita es cuestionada, sugiriendo que España actúa con una actitud de «súbdito» en lugar de exigir lealtad y reciprocidad.
  • Falta de unidad política: La ausencia de una convocatoria a las fuerzas parlamentarias para consensuar una postura común de Estado en materia de defensa territorial.

El desafío de la política exterior y la transparencia en el Sáhara

Uno de los puntos más controvertidos del análisis de Feijóo es el giro estratégico respecto al Sáhara Occidental. La opacidad de los acuerdos alcanzados con Rabat ha generado un clima de desconfianza que el líder popular promete revertir. Asegura que, de llegar a la presidencia, todos los pactos internacionales serán sometidos al escrutinio de las Cortes Generales, eliminando cualquier rastro de «diplomacia oculta».

Además, se propone un cambio de paradigma en el uso de los recursos europeos. La negativa del actual Gobierno a solicitar la intervención de Frontex en las fronteras de Ceuta y Melilla es vista por el PP como una concesión innecesaria para evitar malestares en Marruecos. Feijóo defiende que la protección de los límites terrestres españoles es, simultáneamente, la protección de las fronteras exteriores de la Unión Europea, y como tal debe ser tratada con todos los instrumentos legales disponibles.

Conclusiones sobre la estabilidad en el Estrecho

En definitiva, la propuesta de Alberto Núñez Feijóo busca recuperar el equilibrio de fuerzas en el Magreb mediante una política basada en el respeto mutuo, pero exenta de chantajes. La insistencia en la visita de Felipe VI busca no solo un impacto mediático, sino restaurar un orden institucional que, a juicio de la oposición, se ha visto debilitado por la «indolencia» administrativa de Sánchez.

La resolución de esta tensión política dependerá de si el Gobierno central decide finalmente abrir la puerta a un gesto de Estado en Ceuta o si, por el contrario, mantiene la prudencia diplomática que ha caracterizado su relación con el país vecino en los últimos años. La soberanía, concluye Feijóo, no solo se ejerce con leyes, sino con la presencia efectiva de las instituciones en cada rincón del territorio.