Feijóo exige a Sánchez respuestas sobre Marruecos y Ceuta

El hermetismo diplomático bajo la lupa del Congreso

La tensión política ha alcanzado un nuevo máximo en el Congreso de los Diputados, centrándose esta vez en la **gestión migratoria** y los acuerdos bilaterales con el Reino de Marruecos. El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, ha lanzado una ofensiva frontal contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, denunciando lo que considera un silencio inaceptable ante la situación de inestabilidad que atraviesa Ceuta.

Durante la reciente sesión de control, el debate no giró solo en torno a las cifras, sino a la **falta de comunicación directa** que el Ejecutivo parece mantener respecto a sus conversaciones con Rabat. Feijóo fue tajante al señalar que la estrategia de pedir «paciencia» a la ciudadanía y a los grupos políticos ya no es válida, calificando de «vergüenza» la actitud esquiva del presidente ante la presión en la frontera sur.

Interrogantes sin respuesta: Las claves del enfrentamiento

El punto central de la crítica del Partido Popular reside en la **opacidad de la agenda exterior**. Feijóo cuestionó la efectividad de la diplomacia española, sugiriendo que el Gobierno podría estar permitiendo que la crisis se cronifique por una supuesta falta de voluntad o una gestión deficiente de los recursos disponibles. En lugar de limitarse a la crítica general, el líder del PP desglosó una serie de dudas que quedaron suspendidas en el aire del hemiciclo:

  • La frecuencia real de los contactos entre Sánchez y las autoridades marroquíes desde el pasado verano.
  • El contenido específico de las peticiones de España respecto a la soberanía y seguridad en las ciudades autónomas.
  • La veracidad sobre la disposición de Marruecos para aceptar el retorno de los ciudadanos que cruzaron la frontera hacia Ceuta.
  • Las razones detrás de la aparente parálisis administrativa en la gestión de las repatriaciones.

Ceuta y el dilema de la gestión de fronteras

Desde la perspectiva de la oposición, la situación en la frontera no es solo un problema de flujo de personas, sino una prueba de la capacidad de liderazgo del Ejecutivo. Feijóo acusó directamente a Sánchez de ser «incompetente» al no aprovechar, supuestamente, la predisposición del país vecino para facilitar soluciones operativas. Esta narrativa desplaza el foco de la presión externa hacia la **responsabilidad interna** del Gobierno de coalición.

El argumento de los populares sostiene que, si Marruecos está abierto al diálogo y a la recepción de personas, la permanencia de la crisis en suelo español responde únicamente a una **falta de diligencia ministerial**. Esta postura busca romper la imagen de un Gobierno que actúa bajo coacción externa, presentándolo en su lugar como un actor pasivo que no defiende con firmeza los intereses nacionales en la región del Estrecho.

Hacia un nuevo escenario de exigencia parlamentaria

Este nuevo choque deja claro que la relación con el Magreb seguirá siendo el principal campo de batalla en la política nacional. La exigencia de transparencia radical se ha convertido en la herramienta principal de un Feijóo que busca retratar a un presidente Sánchez acorralado por sus propios compromisos internacionales. Mientras el Gobierno intenta calmar las aguas apelando a la prudencia diplomática, la oposición ha decidido que el tiempo de la espera ha terminado, transformando la política exterior en un asunto de máxima urgencia interna.