El Ministerio Público descarta indicios de criminalidad en el entorno de Presidencia
En un giro jurídico previsible pero determinante, la Fiscalía de Madrid ha formalizado su postura ante la Audiencia Provincial, solicitando el sobreseimiento y la libre absolución para Begoña Gómez. Según el escrito de conclusiones provisionales, el Ministerio Público sostiene con firmeza que las actuaciones investigadas no encajan en ningún tipo penal, desestimando así las acusaciones de malversación y tráfico de influencias que han marcado la agenda mediática en los últimos meses.
La argumentación del fiscal se apoya en un principio jurídico elemental: la inexistencia de un hecho punible invalida cualquier responsabilidad penal. «Sin delito no hay autor», subraya el documento, reafirmando una línea que la Fiscalía ha mantenido de forma coherente desde la apertura de las diligencias. Esta postura no solo beneficia a la esposa del presidente del Gobierno, sino que se extiende íntegramente a Cristina Álvarez, asesora de Gómez, quien también se encontraba en el foco de la instrucción judicial.
Claves de la acusación: Cátedras universitarias y fondos públicos
El caso, que ha sido instruido por el juez Juan Carlos Peinado en una etapa previa a su jubilación, ha pivotado sobre dos ejes principales que ahora la Fiscalía considera carentes de relevancia delictiva:
- La gestión y codirección de una cátedra extraordinaria en la Universidad Complutense de Madrid.
- El desempeño profesional de Cristina Álvarez y el origen de los fondos destinados a su remuneración.
A pesar de que el magistrado instructor decidió enviar ambas a juicio tras una denuncia inicial presentada por el colectivo Manos Limpias en la primavera de 2024, la Fiscalía considera que la investigación no ha aportado pruebas sólidas que justifiquen una condena. Para el Ministerio Público, los hechos narrados durante la fase de instrucción no logran traspasar la frontera de la irregularidad administrativa, quedándose muy lejos de lo que el Código Penal define como infracción grave.
Perspectiva jurídica ante el próximo juicio oral
Con la presentación de este escrito, el escenario para el futuro jurado popular queda configurado bajo una fuerte dicotomía entre la acusación popular y la posición del Estado. Mientras las partes acusadoras intentarán demostrar un aprovechamiento ilícito de la posición institucional, el fiscal actuará como barrera técnica, recordando que el derecho penal debe ser la última ratio y no una herramienta de desgaste político.
La resolución final dependerá ahora de la valoración que el tribunal haga de estas conclusiones y de la solidez de las pruebas que se presenten en la vista oral, cuya fecha de celebración todavía está por confirmar por parte de la Audiencia Provincial de Madrid.
