El viaje de García Montero a Perú costó 41.430 euros

La gestión de la diplomacia cultural española ha vuelto a situarse en el centro del debate público tras conocerse las cifras definitivas del desplazamiento del Instituto Cervantes a Perú. La expedición, liderada por su director, Luis García Montero, supuso un desembolso total de 41.430 euros de fondos estatales. Este viaje, enmarcado en la celebración del Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), movilizó a un equipo de 30 personas, combinando perfiles técnicos de la institución con una relevante presencia de colaboradores ajenos a la administración pública.

El peso económico de los invitados externos: una partida determinante

Uno de los puntos más llamativos en el desglose de la auditoría es la inversión destinada a los nueve invitados externos que acompañaron a la comitiva oficial. Este grupo, compuesto por periodistas, representantes del sector editorial y creadores culturales, concentró un gasto de 23.512 euros, superando incluso el coste total generado por los 21 empleados públicos del propio Instituto.

La diferencia resulta especialmente notable en el apartado de transporte aéreo. Mientras que el personal del Cervantes logró minimizar sus costes de vuelo hasta los 1.130 euros mediante el uso de tarifas previamente contratadas y cancelaciones recuperadas, los billetes de los invitados alcanzaron los 20.251 euros. En este contexto, se registró un incidente logístico reseñable: el cambio de última hora en el pasaje de una periodista invitada generó un sobrecoste adicional de 3.060 euros, una cifra que por sí sola supera el gasto en transporte de toda la plantilla oficial del Instituto desplazada.

Logística en Perú: dietas, hoteles y soporte técnico

El despliegue en las ciudades de Lima y Arequipa no solo implicó gastos de transporte, sino una compleja estructura de manutención y alojamiento. Según los datos del Portal de Transparencia, el Ministerio de Asuntos Exteriores confirmó que el alojamiento se distribuyó en hoteles de alta categoría, con un gasto de 3.727 euros para el personal institucional y 2.557 euros para los colaboradores externos.

  • Dietas y manutención: El personal del Instituto Cervantes percibió un total de 12.177 euros para cubrir sus necesidades diarias.
  • Infraestructura técnica: El alquiler de material audiovisual para los eventos programados ascendió a 3.057 euros.
  • Imagen institucional: Se destinaron 4.713 euros a la instalación de stands, alquiler de mobiliario y vehículos de representación.
  • Material promocional: La difusión de las actividades del Congreso supuso un coste extra de 1.026 euros.

Tensión institucional y acuerdos académicos en el CILE

Más allá de la fría aritmética de los presupuestos, el viaje estuvo marcado por un clima de tensión institucional. Durante las jornadas académicas, se produjo un desencuentro verbal público entre Luis García Montero y el director de la Real Academia Española (RAE), Santiago Muñoz Machado. Este episodio puso de manifiesto las fricciones existentes en la cúpula de las instituciones encargadas de la promoción del español, empañando en parte el carácter académico del encuentro.

No obstante, la agenda oficial también incluyó hitos de carácter administrativo y académico, como la firma de un convenio con la Universidad Católica de Santa María de Arequipa. Aunque este acuerdo no implicó compromisos económicos directos, se presentó como un paso estratégico para la cooperación educativa en la región. En cuanto a los protocolos de cortesía, el Instituto Cervantes confirmó la entrega de regalos institucionales, asegurando que ninguna de estas atenciones superó el umbral de los 200 euros por unidad.

Transparencia y colaboraciones internacionales

La respuesta obtenida a través de los mecanismos de transparencia arroja luz sobre la financiación compartida de estos eventos de gran escala. El Instituto Cervantes ha subrayado que el Gobierno de Perú ejerció como anfitrión asumiendo una parte significativa de los costes de desplazamiento interno y estancia de la delegación, aunque el importe exacto de esta subvención local no ha sido detallado en la documentación remitida a España.

En definitiva, el viaje a Perú ejemplifica el elevado coste que supone la proyección cultural exterior cuando se opta por delegaciones amplias que incluyen perfiles ajenos a la administración. La predominancia del gasto en vuelos internacionales para colaboradores externos frente a los costes operativos del personal propio abre un debate sobre la eficiencia en la gestión de los recursos públicos en las grandes citas internacionales de la lengua española.