La intensidad de las precipitaciones en las últimas horas ha puesto en máxima alerta a la capital gerundense. El crecimiento repentino del caudal del río Onyar ha obligado a las autoridades locales a activar protocolos de emergencia severos, ante el temor de que el cauce no logre absorber el volumen de agua acumulado y se produzcan desbordamientos en puntos estratégicos de la trama urbana.
Directrices de seguridad para residentes y establecimientos
Ante la inminencia del riesgo, el consistorio ha emitido una serie de recomendaciones críticas para salvaguardar la integridad de los vecinos. Se insta a los residentes de las fincas próximas al cauce a trasladarse a las plantas superiores de sus viviendas de forma inmediata. Asimismo, se ha solicitado el cese de actividad y el cierre preventivo de bajos comerciales, con el objetivo de minimizar daños materiales y evitar accidentes derivados de posibles filtraciones o inundaciones repentinas.
Zonas de exclusión y gestión municipal de la emergencia
La movilidad se ha visto seriamente comprometida en el núcleo urbano. Protección Civil ha delimitado varias áreas de alto riesgo que incluyen los barrios de Vista Alegre y el Carme, además de sectores emblemáticos como el Barri Vell y el Mercadal. El acceso al parque de la Devesa ha sido clausurado por la peligrosidad que suponen los árboles de gran porte ante la saturación hídrica del terreno.
- Protección de colectivos vulnerables: Se ha habilitado el Palau Firal como espacio de acogida para personas sin hogar o ciudadanos que hayan quedado atrapados por el temporal.
- Vigilancia activa: La Policía Municipal mantiene patrullas constantes para monitorizar el nivel del agua y asistir en situaciones críticas.
- Restricción total: Queda prohibido el tránsito de vehículos y peatones en los márgenes del río y en las rieras circundantes.
La situación obliga a una extrema precaución durante las próximas horas. Las autoridades locales insisten en que la población evite cualquier desplazamiento innecesario y se mantenga alejada de las infraestructuras fluviales hasta que el nivel del Onyar comience a estabilizarse. La prioridad absoluta en este momento es evitar daños personales en los sectores identificados como más expuestos a la amenaza del agua.
