El escenario judicial que rodea al antiguo núcleo de confianza del Ministerio de Transportes ha dado un vuelco significativo. Durante su comparecencia en el Tribunal Supremo, Joseba García Izaguirre, hermano de Koldo García, ha dinamitado la narrativa de orden y transparencia que el PSOE ha intentado sostener respecto a sus movimientos financieros internos. Su testimonio no solo confirma la circulación de dinero en metálico dentro de la sede de Ferraz, sino que describe una operativa que parece alejarse de cualquier protocolo administrativo estándar.
La logística de los sobres en la sede de Ferraz
Joseba García ha sido tajante al reconstruir sus visitas al corazón neurálgico del partido. Según su declaración, acudió al menos en dos momentos específicos a la calle Ferraz con un objetivo único y definido: recoger sobres con fondos. Bajo la dirección de su hermano, Joseba se presentaba en la sede, se identificaba ante la seguridad y subía directamente a las oficinas de Organización. Allí, la secretaria de confianza de Ábalos, Celia Rodríguez, era la encargada de materializar la entrega con frases tan directas como «toma, aquí tienes el dinero».
A pesar de que el testigo ha evitado detallar la cuantía exacta o el tipo de billetes —eludiendo los términos coloquiales como «lechugas» o «chistorras» que aparecen en los informes de la UCO—, sí ha dejado claro que era plenamente consciente de que el contenido de los paquetes era efectivo. Estos fondos, según su relato, no permanecían en su poder, sino que eran entregados posteriormente a su hermano Koldo o a la esposa de este, Patricia Úriz, cerrando así un círculo de distribución de dinero opaco.
Contradicciones entre la versión oficial y las pruebas policiales
Lo más comprometedor para la formación política no es solo el testimonio de García, sino cómo este colisiona frontalmente con las declaraciones previas de otros implicados. Mientras que desde la estructura administrativa del PSOE se ha defendido que todos los pagos se realizaban mediante transferencia bancaria para cumplir con la normativa de transparencia, las pruebas tecnológicas intervenidas por la Guardia Civil cuentan una historia diferente.
- Mensajería interceptada: Comunicaciones donde se urgía a recoger el «money» para vaciar los cajones de la oficina.
- Evidencias físicas: Fotografías de sobres con anotaciones manuscritas que vinculan directamente a la secretaría de Ferraz con el flujo de efectivo.
- Desfase contable: Una brecha notable entre los gastos que el partido ha documentado oficialmente y los movimientos reales detectados por los investigadores.
Esta discrepancia refuerza la tesis de una posible «caja B», un concepto que el propio Koldo García mencionó en sus comunicaciones privadas y que ahora cobra una dimensión legal mucho más seria ante los magistrados.
Red de favores: del Ministerio a la República Dominicana
El testimonio de Joseba García también ha arrojado luz sobre la precariedad ética de su situación laboral y sus vínculos con empresarios de la trama. El testigo admitió que su puesto en la empresa pública Ineco no dependía de su currículum, sino estrictamente de la permanencia de José Luis Ábalos en el Gobierno. Tan pronto como el ministro fue cesado en julio de 2021, su contrato expiró, evidenciando una estructura de colocación de afines en el sector público.
Asimismo, reconoció haber percibido gratificaciones económicas por parte de Víctor de Aldama, el empresario clave en la red de comisiones. Estos pagos, que ascendieron a unos 310 euros, tenían como fin costear desplazamientos a la República Dominicana en fechas clave de 2021. Este flujo de favores y dinero en metálico dibuja un sistema de gestión de intereses donde los límites entre lo institucional, lo personal y lo delictivo parecen haberse difuminado por completo.
Un impacto profundo en la cúpula de Organización
La investigación apunta ahora más alto. Los informes de la Unidad Central Operativa sugieren que estas entregas de dinero no eran actos aislados de una secretaria, sino que requerían el visto bueno de niveles superiores dentro de la Secretaría de Organización. Se menciona la mediación necesaria de figuras de peso, como Santos Cerdán, para autorizar pagos ante la Gerencia, lo que sitúa la responsabilidad de la gestión del efectivo en el epicentro del poder del partido.
En conclusión, la confesión de Joseba García actúa como el hilo del que tira la justicia para desentramar una operativa financiera que el PSOE no ha logrado justificar. La existencia de un flujo de ingresos no declarados y la entrega manual de sobres en la propia sede nacional plantean interrogantes sobre la financiación del partido que el Tribunal Supremo deberá esclarecer en las próximas fases del proceso.
