FIFA prescinde de Hernández Hernández en el Mundial 2026

La cúpula del arbitraje internacional ha enviado un mensaje contundente al fútbol nacional. La noticia de que la FIFA ha decidido prescindir de Alejandro Hernández Hernández en las etapas definitivas del Mundial 2026 no es solo un revés individual para el colegiado canario, sino un síntoma de la pérdida de prestigio que atraviesa el colectivo arbitral español en el extranjero. Mientras las figuras de La Liga suelen acaparar los focos por su talento, quienes imparten justicia parecen estar recorriendo el camino inverso.

Un balance insuficiente para la élite mundial

El paso del colegiado lanzaroteño por el torneo ha sido, en términos estadísticos, uno de los más discretos entre los representantes de la UEFA. A pesar de su dilatada trayectoria en competiciones europeas y domésticas, el balance final de Hernández Hernández arroja una realidad incontestable: solo ha dirigido un encuentro como árbitro principal, el choque entre Brasil y Haití en la fase de grupos. Este registro queda muy lejos de la actividad mostrada por otros nombres propios del silbato continental.

Comparativamente, compañeros de federaciones vecinas como el neerlandés Danny Makkelie o el esloveno Slavko Vinčić han gozado de una continuidad mucho mayor, asumiendo responsabilidades en partidos de máxima tensión. El hecho de que el representante español no haya sido considerado para las rondas de eliminación directa —dieciseisavos u octavos de final— evidencia que la confianza de los designadores de la FIFA se ha visto mermada drásticamente durante el campeonato.

El síntoma de una desconexión con el criterio internacional

La salida prematura de Hernández Hernández no puede analizarse como un evento aislado. Es la continuación de una tendencia que ya se advirtió con la ausencia total de árbitros españoles en el reciente Mundial de Clubes. Esta «sequía» de protagonismo sugiere que existe una brecha creciente entre el modo de pitar en la competición española y las directrices que impone la FIFA en sus grandes citas.

  • Gestión de la tecnología: Las discrepancias en el uso del VAR respecto a otros estándares europeos penalizan la imagen del árbitro español.
  • Control del ritmo de juego: La tendencia a la interrupción constante en el torneo doméstico choca con la fluidez que demanda la FIFA en citas mundialistas.
  • Falta de relevo generacional: La dependencia de nombres veteranos sin que surjan nuevas figuras con peso internacional debilita la posición de España en los comités.

Un rol secundario en los momentos decisivos

Incluso en sus últimas intervenciones, el papel del canario fue meramente administrativo. Durante el enfrentamiento de cuartos de final entre Inglaterra y Noruega, Hernández Hernández se vio relegado a las funciones de cuarto árbitro, integrando un equipo liderado por el francés Clément Turpin. Esta posición de soporte, unida a la presencia de José Enrique Naranjo como asistente reserva, deja al arbitraje nacional en un plano totalmente periférico justo cuando se deciden los títulos.

Hacia una necesaria autocrítica en el CTA

El regreso anticipado del único representante español en el Mundial 2026 debe obligar al Comité Técnico de Árbitros (CTA) a realizar un análisis profundo. Si España desea recuperar el estatus que una vez tuvo con figuras que pitaban finales continentales y mundiales, es imperativo unificar criterios con los estándares internacionales. Sin una reforma que priorice la autoridad y la agilidad en la toma de decisiones, el arbitraje nacional corre el riesgo de seguir siendo un espectador de lujo en las grandes citas del fútbol mundial.