La arquitectura financiera diseñada para esquivar las sanciones internacionales sobre el régimen venezolano parece tener un nuevo epicentro: Dubái. Investigaciones recientes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) han puesto el foco sobre una red de intermediación que conecta a empresarios cercanos al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero con la explotación de recursos estratégicos en el Arco Minero del Orinoco. El hallazgo de agendas y comunicaciones internas revela un sofisticado entramado que buscaba legitimar la salida de oro y petróleo hacia mercados extranjeros en un momento de máxima presión diplomática.
Amsa Partners: El nodo emiratí de la trama
En el corazón de esta investigación se encuentra Amsa Partners, una sociedad constituida en 2023 en el distrito tecnológico de Silicon Oasis, en los Emiratos Árabes Unidos. Aunque sobre el papel se presenta como una consultora de recursos naturales, la Policía Nacional sospecha que su función real era servir de puente operativo para los negocios de los hermanos Amaro Chacón, socios vinculados al entorno más íntimo de Zapatero. Esta entidad habría actuado como el vehículo necesario para canalizar inversiones en un territorio que, por su opacidad financiera, permite sortear los bloqueos impuestos por la comunidad internacional.
La relevancia de Amsa Partners no es solo logística; su aparición coincide cronológicamente con la necesidad del gobierno de Nicolás Maduro de reconstruir sus rutas de exportación tras el colapso del esquema liderado por Tareck El Aissami. Con la caída del exministro de Petróleo, la red presuntamente encabezada por Julio Martínez y los Amaro Chacón se posicionó como el relevo estratégico para garantizar que el flujo de minerales preciosos no se detuviera.
La conexión con el capital egipcio y el oro ‘amarillo’
Uno de los puntos más críticos del informe de la UDEF detalla los contactos con el magnate egipcio Naguib Sawiris. Según la documentación intervenida, la red intentó atraer a la compañía In2Metals, propiedad de Sawiris, para aportar el conocimiento técnico y la capacidad industrial necesaria en las minas de Guasipati y El Callao. La estrategia era clara: utilizar el prestigio de una fortuna africana consolidada para explotar yacimientos venezolanos bajo la apariencia de una operación comercial convencional.
- Operativa en clave: En las notas de los investigados, el oro era denominado sistemáticamente como «amarillo».
- Logística del desierto: El término «los del desierto» servía para identificar a los ingenieros y consultores procedentes de las sedes emiratíes que debían auditar el terreno.
- Acceso privilegiado: La red ofrecía licencias directas de Minerven, la estatal minera venezolana, gracias a sus conexiones de alto nivel en Caracas.
Actores políticos y la sombra de ‘M.G.’
La investigación policial no se limita al ámbito empresarial, sino que escala hasta las esferas más altas del poder chavista. En las comunicaciones analizadas aparecen menciones directas a la vicepresidenta Delcy Rodríguez y a una figura identificada bajo las iniciales «M.G.», que los analistas de inteligencia asocian con Nicolás Maduro Guerra, hijo del mandatario venezolano. Estas menciones sugieren que las operaciones de Amsa Partners contaban con el visto bueno del palacio de Miraflores, garantizando la seguridad jurídica en un entorno de extrema inestabilidad.
El papel de Julio Martínez, señalado como el hombre de confianza de Zapatero en estas gestiones, resulta fundamental. Sus agendas no solo reflejan la logística del oro, sino también movimientos relacionados con el transporte de crudo hacia China. La UDEF sospecha que la infraestructura de Dubái también fue utilizada para coordinar el envío de buques petroleros, diversificando así las fuentes de ingresos de la organización y consolidando su posición como intermediaria global del régimen.
El impacto del escándalo PDVSA-Cripto en la red
Para comprender el auge de este grupo, es necesario analizar el vacío de poder que dejó el caso PDVSA-Cripto en marzo de 2023. La detención de figuras clave del chavismo y el desmantelamiento de las redes de El Aissami obligaron al Ejecutivo venezolano a buscar nuevos socios externos que fueran menos «visibles» para el radar de Washington. Fue en ese momento de vulnerabilidad estatal cuando los socios venezolanos de Zapatero habrían intensificado su actividad, presentando a Amsa Partners como la solución para reanudar el comercio de recursos bajo embargo.
En conclusión, el rastro dejado por las transacciones y los mensajes entre Dubái y Caracas dibuja una trama que va mucho más allá de una simple intermediación comercial. Se trata de una estructura diseñada para la supervivencia económica de un sistema sancionado, donde la influencia política de figuras españolas y el capital internacional de Oriente Medio se entrelazan en un negocio millonario de minerales de sangre y crudo opaco. La justicia española ahora deberá determinar hasta qué punto estas actividades comprometen la legalidad internacional y la neutralidad de los actores implicados.
