La estrategia de defensa de la familia Pujol en la Audiencia Nacional ha dado un giro definitivo hacia la admisión de la irregularidad fiscal para desmarcarse de la corrupción política. Los descendientes del expresidente catalán han coincidido en señalar que el capital depositado en Andorra no era fruto de comisiones, sino de un legado «opaco» diseñado por su abuelo, Florenci Pujol, para proteger el futuro de la familia ante la intensa actividad política de su hijo.
El origen del legado: Florenci Pujol y la protección familiar
Durante las comparecencias judiciales, Marta y Mireia Pujol Ferrusola han sido tajantes: el dinero existía, pero se mantuvo en la sombra por decisión de su abuelo. Según su testimonio, Florenci Pujol sentía una mezcla de admiración y temor por la dedicación de Jordi Pujol a la causa catalanista, la cual le había llevado incluso a prisión en los años 60. Esta preocupación le motivó a constituir una reserva económica que garantizara el bienestar de su nuera, Marta Ferrusola, y de sus nietos.
La clave de esta tesis reside en la exclusión voluntaria de Jordi Pujol de toda gestión o conocimiento de estos fondos. Los hermanos sostienen que su padre nunca tuvo cuentas en el Principado ni participó en la administración de la herencia opaca. De hecho, atribuyen la falta de transparencia ante la Hacienda española a la propia naturaleza del legado, que no figuraba en el testamento oficial precisamente para evitar el rastro administrativo.
De pesetas a títulos: la evolución financiera en Andorra
La reconstrucción cronológica del patrimonio revela un crecimiento significativo basado en la gestión de activos. Los datos aportados ante el tribunal indican una evolución notable de los fondos:
- 1980: Al fallecer Florenci, el legado consistía en 140 millones de pesetas depositados en dólares.
- 1990: Bajo la gestión del hermano mayor, Jordi Pujol Ferrusola, el capital se revalorizó hasta los 500 millones de pesetas.
- 1992-2000: Se procedió al reparto equitativo entre los siete hermanos, abriendo cuentas individuales en la antigua Banca Reig.
Cada hermano habría recibido una suma cercana a los 62 millones de pesetas, una cantidad que, según declararon, no alteró sustancialmente sus estilos de vida. La mayoría de ellos afirmó poseer un perfil inversor conservador, manteniendo el dinero como un fondo de ahorro personal mientras desarrollaban sus respectivas carreras profesionales.
Privacidad vs. Opacidad: el uso de fundaciones panameñas
Uno de los puntos más polémicos ha sido el traslado de los fondos a la Banca Privada d’Andorra (BPA) y la creación de estructuras societarias en Panamá en 2012. Oleguer Pujol justificó este movimiento no como un intento de ocultación ante la justicia, sino como una medida de «seguridad interbancaria». Tras la aparición de la famosa lista Falciani, los asesores recomendaron el uso de fundaciones para evitar filtraciones por parte de empleados bancarios.
Nombres como Doneran, Kamala o Clipperland aparecieron en la estructura para blindar la identidad de los titulares. No obstante, esta estrategia de privacidad se desmoronó en 2014, cuando la presión mediática y las publicaciones periodísticas sobre las cuentas andorranas forzaron a la familia a realizar una regularización fiscal masiva ante la Agencia Tributaria.
Defensa contra las acusaciones de tráfico de influencias
Más allá de la cuestión fiscal, el tribunal busca determinar si hubo un uso de la estructura pública para beneficio privado. Ante esto, tanto Oriol como Pere Pujol negaron cualquier intervención ilegal. Oriol Pujol fue especialmente crítico con los informes policiales que sustentaron la imputación inicial de su esposa, calificándolos de «apócrifos» y vinculándolos a una supuesta estructura policial dedicada a fabricar pruebas contra líderes políticos catalanes.
Por su parte, Pere Pujol defendió la actividad de su empresa, Entorn, asegurando que el grueso de su facturación provenía del sector privado. Respecto a los contratos públicos obtenidos bajo la administración de la Generalitat, argumentó que las cifras eran irrelevantes en comparación con el volumen de negocio total y que su hermano Oriol no tenía capacidad de decisión en las áreas donde se licitaban dichos servicios ambientales.
Conclusión del proceso: una herencia bajo sospecha
El núcleo de la declaración de los Pujol Ferrusola se resume en la desvinculación total entre la fortuna andorrana y la gestión política de su padre. Al admitir que se trataba de dinero no declarado, la familia busca cerrar la puerta a la acusación de organización criminal, reduciendo el caso a una infracción tributaria ya regularizada. Sin embargo, la Audiencia Nacional mantiene el foco sobre el origen real de esos fondos y si la «herencia» del abuelo Florenci es una explicación plausible o una construcción para justificar ingresos de otra procedencia.
