La defensa de Jonathan Andic ha dado un giro estratégico en la investigación sobre el fallecimiento de Isak Andic, fundador de Mango. Un reciente informe pericial, basado en un análisis biomecánico de un incidente previo, sostiene que la tragedia en Montserrat no fue producto de una acción voluntaria ni de una agresión, sino de una patología neuromotora preexistente que impidió al empresario activar sus mecanismos de defensa naturales ante un tropiezo.
El patrón biomecánico: Una caída «espejo» meses antes del suceso
El núcleo de la nueva prueba presentada ante el Juzgado de Instrucción número 5 de Martorell reside en una grabación de seguridad fechada el 20 de febrero de 2024. En las imágenes, captadas en el vestíbulo de la Mutua Universal de Barcelona, se observa a Isak Andic sufriendo un accidente idéntico en su ejecución al que meses después acabaría con su vida en Collbató. El peritaje cinemático identifica una secuencia crítica: pérdida súbita del equilibrio ante un desnivel mínimo, un impulso frontal incontrolable y la ausencia absoluta de reflejos protectores.
Según los expertos, el patrón documentado muestra que Andic era incapaz de recuperar la verticalidad o de interponer sus manos para amortiguar el impacto. Esta disfunción motora explicaría por qué el cuerpo del empresario no presentaba lesiones palmares en el momento de su muerte, un detalle que inicialmente alimentó las sospechas judiciales sobre las circunstancias del fallecimiento.
La artrosis de rodilla como factor determinante en la pérdida de equilibrio
El análisis médico-forense incluido en el informe destaca que el fundador de Mango padecía una artrosis severa en ambas rodillas. Esta condición degenerativa, por la que ya recibía tratamiento especializado, no solo generaba rigidez en su columna, sino que limitaba drásticamente su capacidad de reacción ante cualquier irregularidad del terreno. Los doctores firmantes aseguran que la víctima sufría una respuesta neuromotora tardía, lo que convertía cualquier pequeño traspié en una caída inevitable.
- Incapacidad neuromotora: El cerebro no enviaba la orden de extender los brazos a tiempo.
- Rigidez articular: La afectación en las rodillas impedía corregir el centro de gravedad.
- Patrón idiopático: Una tendencia a la caída hacia el lado derecho sin control del eje corporal.
Del vestíbulo plano al acantilado de Montserrat: El factor del entorno
La defensa busca con este documento invalidar la tesis de la instructora del caso, quien en autos anteriores comparó la caída con el movimiento de alguien que se lanza por un tobogán con los pies por delante. Los peritos de Jonathan Andic argumentan que la diferencia entre el incidente de la Mutua y el de Montserrat no reside en la naturaleza del movimiento, sino en el entorno físico. Mientras que en Barcelona hubo personas que pudieron amortiguar el impacto, en la montaña el resbalón se produjo en un terraplén deslizante.
El informe concluye que lo que en un entorno urbano habría sido una caída menor, se transformó en una secuencia mortal debido a la geografía de la zona. Tras el tropiezo inicial, la incapacidad de Andic para frenar su inercia le llevó a precipitarse por un acantilado de casi 88 metros de altura. Esta reconstrucción técnica refuerza la hipótesis de la muerte accidental, desvinculándola de cualquier escenario de inconsciencia previa o intervención externa.
