Lo que en un principio se presentó como un trágico accidente de montaña en el macizo de Montserrat ha tomado un giro judicial de 180 grados. El fallecimiento de Isak Andic, el visionario fundador de Mango, se encuentra actualmente bajo la lupa de un juzgado de Martorell tras detectarse serias irregularidades en el relato de su hijo, Jonathan Andic, quien es el único investigado por un presunto delito de homicidio.
Los minutos críticos: Un silencio telefónico inexplicable
Uno de los pilares que sostiene la investigación es el análisis cronológico realizado por la Unidad Central de Informática Forense de los Mossos d’Esquadra. Los registros del dispositivo móvil de Jonathan Andic revelan un intervalo de tiempo que la jueza considera altamente sospechoso. Tras la caída de Isak desde una altura de 100 metros a las 12:28 horas, no hubo una reacción inmediata de auxilio hacia los servicios profesionales.
En lugar de contactar con el 112 de forma instantánea, el hijo del empresario esperó casi cinco minutos para realizar su primera comunicación. Lo más llamativo para la instrucción es el destinatario de esa llamada: Estefanía Knuth, pareja sentimental del fallecido. Resulta sorprendente para los investigadores que, ante una situación de vida o muerte, el investigado no intentara llamar a su propio padre por si seguía con vida, ni priorizara el contacto con emergencias, que no se produjo hasta ocho minutos después del incidente.
Contradicciones sobre la afición al senderismo
La defensa de Jonathan Andic ha sostenido que las salidas a la montaña entre padre e hijo eran una actividad recurrente. Sin embargo, esta versión ha sido frontalmente desmentida por el entorno más cercano al fundador de Mango. Los testimonios recogidos por la policía autonómica presentan un panorama radicalmente opuesto:
- El personal de servicio del empresario afirmó con rotundidad que nunca antes los habían visto salir juntos de excursión.
- El análisis de los mensajes de texto revela que, en la última década, Jonathan solo propuso una ruta a su padre: precisamente la del fatídico día en Collbató.
- Los lectores de matrículas de la zona solo registraron el vehículo del hijo en tres ocasiones, contradiciendo su afirmación de conocer el terreno por haberlo visitado con frecuencia.
Análisis forense: Lesiones que no encajan con un tropiezo
La autopsia y el estudio del terreno también han aportado datos que complican la hipótesis del accidente fortuito. Según el auto judicial, el cuerpo de Isak Andic muestra señales compatibles con un resbalamiento y no con un tropiezo accidental o una caída de cara, que sería lo habitual en una pérdida de equilibrio espontánea en senderistas. Además, los testigos describen al fallecido como una persona extremadamente prudente y con un estado de salud envidiable, lo que minimiza la probabilidad de un despiste fatal.
La sombra de una tercera persona y el móvil económico
La investigación ha abierto una nueva vía que apunta hacia la posible premeditación. La jueza ha ordenado indagar en la relación entre Jonathan Andic y su psicóloga, Judit L., quien presuntamente tuvo un papel mediador en gestiones relacionadas con el legado y la herencia en vida del empresario. Se busca determinar si existió una influencia externa que motivara los hechos o si hubo una participación indirecta en la planificación del suceso.
La magistrada sospecha que el relato ofrecido por el investigado a los sanitarios del SEM, donde afirmaba haber visto a su padre «gritar y caerse», podría ser una versión modificada para ocultar la realidad de lo ocurrido en el barranco. Las próximas diligencias se centrarán en el volcado de mensajes entre el sospechoso y su entorno cercano para esclarecer si el fin del imperio Mango ocultaba una trama de ambición y discordia familiar.
Este proceso judicial no solo pone en tela de juicio la reputación de uno de los herederos más importantes del país, sino que busca dar respuesta a las incógnitas que rodean el último aliento de una de las figuras más influyentes del sector textil en España.
