El escenario político tras la salida de Óscar Puente del Ministerio de Transportes ha abierto un nuevo capítulo en la pugna por las infraestructuras en Cataluña. Para Junts per Catalunya, la dimisión del ministro no es un evento aislado, sino la consecuencia inevitable de una gestión que consideran deficitaria. La formación independentista ha aprovechado este vacío de poder para elevar el tono y exigir, de manera inmediata, la transferencia completa de competencias ferroviarias, incluyendo vías, trenes y recursos económicos.
El modelo de gestión: FGC frente al colapso de Renfe
La estrategia de Junts, liderada en el Congreso por Miriam Nogueras, se apoya en una comparativa técnica para justificar la necesidad de la gestión autonómica. Según los datos manejados por la formación, existe un abismo operativo entre el servicio prestado por el Estado y el de la Generalitat. Mientras que Ferrocarrils de la Generalitat de Cataluña (FGC) exhibe una tasa de puntualidad cercana al 98%, el servicio de Renfe se desploma en ocasiones hasta niveles críticos de eficiencia.
La portavoz parlamentaria ha subrayado que la eficiencia no es una cuestión de suerte, sino de profesionalización técnica frente a lo que denomina la «politización» de los servicios públicos estatales. En una jornada reciente, se destacó que de las 19 líneas de Cercanías dependientes del Ministerio, 15 presentaron incidencias, de las cuales varias fueron de carácter grave, contrastando con la operatividad total que mantuvo la red de FGC en el mismo periodo.
Décadas de desequilibrio inversor y falta de planificación
El diagnóstico de la crisis ferroviaria actual no se limita a la figura del ministro saliente. Desde las filas de Junts se apunta a un problema estructural derivado de años de centralismo y una notable desinversión crónica en el corredor catalán. La formación sostiene que la acumulación de averías y el colapso del sistema son el resultado directo de una planificación que ha priorizado otros territorios frente a las necesidades reales de movilidad en Cataluña.
- Descentralización total: El traspaso debe incluir la infraestructura física y los fondos financieros.
- Gestión de proximidad: Argumentan que los problemas locales se resuelven mejor desde instituciones cercanas al ciudadano.
- Fin de los «comités de amigos»: Crítica frontal a las estructuras internas de gestión en las empresas públicas estatales.
Independencia táctica en el Congreso de los Diputados
Más allá de la logística ferroviaria, la postura de Junts reafirma su autonomía estratégica en Madrid. Nogueras ha sido tajante al desvincularse de la dialéctica tradicional entre los bloques del PSOE y el PP. Para la formación, el objetivo no es sostener o derribar gobiernos por ideología partidista española, sino maximizar los beneficios y la soberanía para Cataluña en cada negociación.
Esta posición coloca al Gobierno de Pedro Sánchez en una tesitura complicada, ya que la estabilidad de la legislatura sigue dependiendo de unos votos que exigen resultados tangibles en materia de infraestructuras. La demanda del traspaso integral se presenta ahora como una condición ineludible para normalizar las relaciones institucionales.
Hacia una solución definitiva al déficit de movilidad
En conclusión, el relevo en la cartera de Transportes se percibe como una oportunidad para rectificar un rumbo que, según Junts, ha llevado al límite la paciencia de los usuarios catalanes. La gestión directa desde la Generalitat no se plantea como un reto político, sino como una necesidad técnica urgente para revertir el deterioro de las comunicaciones. La mirada está puesta ahora en el Ejecutivo de Salvador Illa, a quien reclaman una posición más firme ante el Estado para liderar esta transición competencial que consideran vital para el futuro del territorio.
