Entrevista a Kissy Chandiramani, vicepresidenta de Ceuta

La posición geográfica de Ceuta no es solo una cuestión de mapas, sino el núcleo de una identidad política y económica en constante redefinición. En un encuentro reciente con el periodista Álvaro Nieto, Kissy Chandiramani, vicepresidenta de la ciudad autónoma y consejera de Hacienda, ha desglosado las claves de una gestión marcada por la resiliencia y la búsqueda de un nuevo modelo económico que desvincule el futuro de la ciudad de la dependencia absoluta del comercio transfronterizo.

Un cambio de paradigma: La apuesta por el sector tecnológico

Históricamente, la economía ceutí pivotaba sobre el tránsito de mercancías y personas en la frontera. Sin embargo, los eventos geopolíticos de los últimos años han acelerado una transición hacia el sector digital. Chandiramani destaca que Ceuta se ha convertido en un polo de atracción para empresas de juego online y servicios tecnológicos, gracias a un marco fiscal único y una seguridad jurídica robusta.

  • Reducción significativa en el impuesto de sociedades para nuevas empresas.
  • Bonificaciones en la seguridad social para sectores estratégicos.
  • Apuesta por la formación de talento local en competencias digitales.

Este giro no es solo una medida de supervivencia, sino una estrategia a largo plazo para retener a los jóvenes y diversificar los ingresos de la ciudad autónoma, minimizando el impacto de las fluctuaciones en las relaciones con Marruecos.

La frontera sur de Europa: Seguridad y diplomacia

Uno de los puntos más sensibles tratados por la vicepresidenta es la gestión de la frontera del Tarajal. Tras los episodios de inestabilidad migratoria, la prioridad del gobierno local es garantizar una frontera «inteligente» que combine la fluidez necesaria para el turismo de calidad con la firmeza en el control de la soberanía española.

Chandiramani insiste en que la estabilidad de Ceuta es una cuestión de Estado que trasciende los colores políticos. La demanda de una mayor presencia de las instituciones europeas y el refuerzo de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado son reclamaciones constantes en su discurso. Para la vicepresidenta, el reconocimiento de Ceuta como región ultraperiférica sería un paso definitivo para consolidar su estatus dentro de la Unión Europea.

Colaboración institucional: El diálogo con Madrid

A pesar de las diferencias ideológicas que puedan existir, Kissy Chandiramani subraya la necesidad de mantener una lealtad institucional inquebrantable con el Gobierno de la Nación. El desarrollo de infraestructuras críticas, la mejora de las conexiones marítimas y aéreas, y el sostenimiento de los servicios públicos esenciales dependen de una financiación estatal adecuada.

La vicepresidenta resalta que Ceuta no pide privilegios, sino las herramientas necesarias para competir en igualdad de condiciones con el resto del territorio nacional. La suficiencia financiera de la ciudad es el pilar sobre el que se construye la cohesión social en un entorno multicultural único en España.

Hacia una Ceuta más verde y sostenible

Mirando al futuro, el plan de acción de Chandiramani incluye una fuerte inversión en sostenibilidad urbana. La limitación territorial de Ceuta obliga a una optimización extrema del suelo y los recursos. Proyectos de desalinización, eficiencia energética en edificios públicos y la creación de espacios verdes son partes fundamentales de la agenda local para los próximos años.

La visión final que se desprende de esta conversación es la de una ciudad que, lejos de amedrentarse por los desafíos fronterizos, ha decidido tomarlos como impulso para modernizarse. Ceuta se proyecta hoy no solo como una fortaleza, sino como un puente tecnológico y cultural que reclama su lugar en la vanguardia de la economía azul y digital en el Mediterráneo.