Investigan a Leticia Díaz de Vox por usar un bolígrafo espía

La política cántabra se enfrenta a un episodio más propio de una novela de intriga que de la actividad parlamentaria habitual. La Justicia de Cantabria ha puesto el foco sobre Leticia Díaz, portavoz de Vox en la comunidad, ante los indicios de una presunta estrategia de espionaje interno. El centro de la polémica es un dispositivo de grabación camuflado en un bolígrafo, hallado en las dependencias del grupo parlamentario, que ha destapado una fractura irreconciliable entre sus miembros.

Audios comprometedores: «Vamos a sacar grandes cosas»

El núcleo de la investigación reside en la memoria digital de un bolígrafo grabador que contenía 25 archivos de audio. Según el auto del Juzgado de Instrucción número 2 de Santander, tres de estas grabaciones son determinantes. En ellas, se identifica a una mujer, que varios testigos señalan como Leticia Díaz, coordinándose con un asesor para gestionar el dispositivo.

Lejos de ser grabaciones accidentales, el contenido sugiere una intencionalidad estratégica. En los audios se escuchan frases que denotan un plan premeditado para captar conversaciones ajenas. Entre las expresiones más destacadas recogidas en el proceso judicial, la voz atribuida a la portavoz menciona que el aparato «tiene pintaza» y cuestiona con ambición si de esas grabaciones lograrían «sacar grandes cosas». Estos elementos han llevado al magistrado a considerar que Díaz no solo conocía la existencia del aparato espía, sino que participaba activamente en su manejo y supervisión.

Un escenario de «guerra civil» dentro de Vox Cantabria

Para entender por qué se recurrió a un bolígrafo espía, es necesario analizar el clima de hostilidad que imperaba en el despacho del Grupo Parlamentario Vox. El juez instructor subraya que los hechos se producen en un contexto de «rivalidad política» extrema. La formación, que inicialmente contaba con cuatro diputados tras los comicios de 2023, se convirtió en un campo de batalla entre dos facciones claramente diferenciadas:

  • El bloque oficialista: Liderado por Leticia Díaz y apoyado por el asesor ahora también investigado.
  • El bloque crítico: Formado por los diputados Cristóbal Palacio y Armando Blanco, quienes finalmente interpusieron la denuncia.
  • Impacto colateral: El enfrentamiento no solo afectaba a los cargos electos, sino que se extendía a los asesores, creando un ambiente de desconfianza absoluta.

La investigación apunta a que el asesor implicado trabajaba casi exclusivamente para Leticia Díaz, lo que refuerza la tesis judicial de que el uso del dispositivo grabador formaba parte de una táctica para obtener información privilegiada o comprometida sobre sus propios compañeros de filas.

Cronología del hallazgo y pasos judiciales

El escándalo estalló en 2024, cuando el bolígrafo fue localizado sobre la mesa de trabajo del asesor en cuestión. Los denunciantes, temiendo que sus conversaciones privadas hubieran sido monitorizadas de forma subrepticia, acudieron a las autoridades. Las pruebas técnicas han confirmado que el dispositivo fue utilizado para registrar interacciones en el ámbito laboral sin el consentimiento de los interlocutores.

El magistrado instructor ha decidido elevar el estatus de Leticia Díaz al de investigada (anteriormente imputada) basándose en tres pilares:

  • La identificación por voz realizada por tres personas distintas en los audios.
  • La relación de subordinación directa del asesor que custodiaba el bolígrafo.
  • La explícita referencia al funcionamiento del dispositivo (encendido de luces rojas y paradas de grabación) recogida en las pruebas.

Consecuencias políticas y derecho a la defensa

Este proceso judicial supone un golpe severo a la imagen de Vox en Cantabria, una delegación que ya ha sufrido bajas significativas, como la salida de Cristóbal Palacio del partido. La utilización de métodos de vigilancia interna pone en entredicho la ética y la cohesión de la estructura regional de la formación que lidera Santiago Abascal.

Por el momento, la portavoz tendrá que prestar declaración para explicar su versión de los hechos. Es importante recordar que el auto judicial no es definitivo; la defensa de Leticia Díaz dispone de los plazos legales habituales para interponer recursos de reforma o apelación. Sin embargo, el impacto mediático y político de verse envuelta en un caso de espionaje con microtecnología ya ha generado un terremoto en las instituciones cántabras que difícilmente se detendrá con recursos legales.

La resolución de este caso determinará si el uso de estos dispositivos constituye un delito contra la intimidad o un quebrantamiento de los derechos fundamentales en el ejercicio del cargo público, sentando un precedente relevante sobre los límites de la vigilancia en el entorno político.