Manuel Llamas niega presiones a la UCO por David Sánchez

Defensa institucional ante la Audiencia Nacional: Llamas rechaza las coacciones

En una comparecencia de alto voltaje jurídico, el teniente general Manuel Llamas, actual Director Adjunto Operativo (DAO) de la Guardia Civil, ha defendido su gestión frente a las acusaciones de interferencia política. Durante su declaración como investigado ante el magistrado Santiago Pedraz, Llamas ha negado categóricamente haber ejercido presión sobre los mandos de la Unidad Central Operativa (UCO) para frenar las pesquisas que afectan directamente al entorno familiar del presidente del Gobierno, específicamente en relación con David Sánchez.

El núcleo de la declaración ha orbitado sobre la supuesta orden de «ponerse de perfil» en los casos de corrupción de índole política. Llamas ha rechazado frontalmente las versiones ofrecidas anteriormente por otros altos mandos, como los generales Rafael Yuste y Alfonso López Malo, quienes señalaron que en reuniones clave se les instó a reducir la proactividad de sus agentes. Esta contradicción sitúa al DAO en una posición compleja, enfrentando indicios de prevaricación administrativa y delitos contra la Administración de Justicia.

La estrategia de la «intimidación administrativa» bajo lupa

Uno de los puntos más críticos de la investigación judicial se centra en el uso de herramientas disciplinarias dentro de la Guardia Civil. La tesis que maneja la instrucción sugiere que la apertura de expedientes por presuntas filtraciones no buscaba la transparencia, sino generar un clima de temor que condicionara el trabajo de la unidad de élite anticorrupción. La Fiscalía Anticorrupción sostiene que estas maniobras fueron instrumentos de coacción para blindar la estabilidad del Ejecutivo frente a los hallazgos policiales.

En este entramado, surge la figura de la denominada «trama Leire», donde se vincula a cargos políticos con la cúpula del Instituto Armado. Según los indicios analizados:

  • Se investigan reuniones en la Dirección General que podrían haber servido para coordinar las actuaciones administrativas contra la UCO.
  • Se cuestiona la ocultación de información operativa relevante que la cúpula conocía y que, presuntamente, no fue trasladada a los investigadores de campo.
  • Se analiza el papel de Mercedes González, cuya implicación administrativa es central en el desarrollo de estos expedientes disciplinarios.

Contradicciones en la cadena de mando y el factor David Sánchez

La tensión entre el DAO y la Policía Judicial es evidente. Mientras Llamas sostiene que nunca interfirió en la autonomía investigadora, los testimonios de sus subordinados dibujan un escenario de bloqueo informativo. Se ha puesto de manifiesto que, durante días críticos en mayo de 2025, se pudo haber silenciado deliberadamente la existencia de complots internos contra la propia unidad anticorrupción, lo que para el Ministerio Público representa un elemento de especial gravedad.

El caso de David Sánchez, hermano del jefe del Ejecutivo, actúa como catalizador de estas fricciones. La UCO, liderada por oficiales como el teniente coronel Antonio Balas, se habría visto obligada incluso a establecer medidas de contravigilancia para proteger a sus propios efectivos ante el temor de represalias internas. Este clima de desconfianza institucional es lo que el juez Pedraz intenta desentrañar, evaluando si las acciones de la cúpula fueron técnicas o puramente políticas.

Implicaciones para la independencia de la Guardia Civil

Más allá de las responsabilidades individuales, este proceso judicial pone a prueba la separación de poderes y la autonomía operativa de las fuerzas de seguridad en España. La declaración de Llamas intenta desactivar la narrativa de una policía sometida al interés gubernamental, alegando que las decisiones tomadas respondían a procedimientos estándar de control interno y no a consignas externas.

La resolución de estas diligencias determinará si la cúpula del cuerpo actuó como un dique de contención frente a la corrupción o si, por el contrario, se convirtió en una herramienta de protección para el entorno presidencial. Con la próxima comparecencia de otros altos cargos, el caso entra en una fase decisiva donde el testimonio del DAO será contrastado minuciosamente con el registro de comunicaciones y las actas de las reuniones de julio de 2024.