Marruecos reclama a España el retorno de sus menores

La exigencia de Rabat: Justicia y retorno para los menores en suelo español

En un giro que busca redefinir la agenda diplomática entre Rabat y Madrid, el Ejecutivo marroquí ha elevado el tono sobre la gestión de los menores no acompañados que residen en territorio español. El Ministerio de Justicia de Marruecos sostiene que el destino de estos jóvenes debe ser su entorno original, instando a las instituciones españolas a agilizar los mecanismos para una repatriación efectiva bajo marcos legales estrictos y coordinados.

Abdellatif Ouahbi, titular de la cartera de Justicia en el país magrebí, ha manifestado recientemente que la permanencia de estos niños y adolescentes en centros de acogida extranjeros es una circunstancia que el gobierno de Marruecos pretende revertir. Según la visión de Rabat, la tutela ejercida actualmente por las comunidades autónomas españolas no puede sustituir el vínculo familiar ni la integración social en su país de origen, un argumento que coloca la responsabilidad del bienestar de los menores en el centro del debate bilateral.

Responsabilidad legal y el enfoque en el bienestar familiar

Para el gobierno marroquí, el entorno idóneo para el desarrollo de estos jóvenes no se encuentra en las infraestructuras de acogida en España, sino en la reunificación con sus familias. Ouahbi ha enfatizado que su país mantiene un compromiso firme para recuperar a todos sus ciudadanos menores de edad, independientemente de si su llegada se produjo durante crisis fronterizas recientes o si ya formaban parte del sistema de protección español con anterioridad.

Este reclamo no solo tiene un matiz político, sino también un enfoque de protección jurídica. El ministro ha señalado que España debe ser garante de las condiciones de vida de estos menores mientras permanezcan en su territorio, pero subraya que la solución definitiva pasa por la vía institucional. Los puntos clave de la postura marroquí incluyen:

  • La identificación fehaciente de cada menor para garantizar retornos seguros.
  • El fortalecimiento de la cooperación institucional entre los ministerios de justicia de ambos países.
  • El reconocimiento de la familia como el espacio natural y prioritario para el crecimiento del menor.

El precedente de Ceuta y el desafío de la identificación

La urgencia de este reclamo se enmarca tras los episodios de alta tensión migratoria vividos en la frontera de Ceuta. Durante aquellas jornadas de gran inestabilidad, miles de personas lograron acceder a la ciudad autónoma, y aunque el flujo de retorno fue masivo para los adultos, el colectivo de los menores sigue representando un desafío logístico y humano para ambas naciones.

Actualmente, las conversaciones entre Rabat y Madrid se centran en verificar las identidades de manera rigurosa. El objetivo es evitar limbos legales y asegurar que cada proceso de repatriación cumpla con los estándares internacionales. Marruecos insiste en que no abandonará a sus jóvenes y que la vía política es el único camino para resolver una situación que afecta a la estabilidad social y a las relaciones de buena vecindad en el Estrecho.

En conclusión, el mensaje de Marruecos es claro: la repatriación de los menores es una prioridad nacional. La resolución de este conflicto dependerá de la capacidad de España para coordinar una salida que respete tanto el interés superior del menor como las demandas de soberanía y responsabilidad ciudadana que reclama el reino alauita.