Melilla refuerza su centro de menores ante llegadas masivas

La ciudad autónoma de Melilla se encuentra en un estado de alerta logística y administrativa. Ante la inminente amenaza de entradas masivas coordinadas a través de redes sociales y la actual situación de sobreocupación, el Gobierno local ha decidido intervenir de urgencia en el Centro de Acogida de Menores La Purísima Concepción. Esta maniobra busca no solo estabilizar las condiciones de habitabilidad, sino también blindar la capacidad de respuesta de la institución frente a una presión migratoria que no ha cesado durante los meses estivales.

Refuerzo logístico: una respuesta a la saturación habitacional

La Consejería de Políticas Sociales ha priorizado la ampliación inmediata de la capacidad de pernocta. La medida más visible ha sido la adquisición e instalación de 100 camas y 100 colchones ignífugos, una dotación que llega tras constatar que los proveedores locales habían agotado sus existencias. Ante esta carencia, se recurrió a suministros de la península y a la compra transitoria de 80 somieres para garantizar que ningún menor quede sin un espacio adecuado de descanso.

Este incremento de recursos materiales responde a los picos de llegadas registrados entre el 31 de julio y el 1 de agosto, periodos en los que la infraestructura de acogida en Melilla se vio al límite de su capacidad operativa. Según las autoridades locales, las inspecciones técnicas confirman que, a pesar del volumen de residentes, el centro cuenta con suministros garantizados de alimentación, higiene y vestuario para afrontar el contingente actual.

Ampliación de plantillas y enfoque en salud mental

Más allá de la infraestructura física, la estrategia de Melilla se ha centrado en el capital humano. Para gestionar la convivencia y la atención directa, se ha procedido a la incorporación de un equipo multidisciplinar que incluye educadores sociales, auxiliares educativos y personal de limpieza especializado. El plan de choque contempla un total de 15 nuevas contrataciones de auxiliares que se encuentran actualmente en tramitación, sumándose al refuerzo ya operativo.

Uno de los pilares de esta nueva etapa es la atención psicológica. A través de un convenio de tres años con la entidad Superacció, se ha puesto en marcha un programa específico para la salud mental de los menores. Esta iniciativa busca mitigar el impacto emocional del proceso migratorio y fomentar la integración mediante actividades que incluyen campamentos de verano y atención profesional continua, desmintiendo las críticas sobre una supuesta falta de especialización en el centro.

Seguridad y vigilancia ante llamamientos externos

El contexto de este refuerzo está marcado por la agitación en el país vecino. Los llamamientos en plataformas digitales para realizar cruces fronterizos masivos han obligado a la Consejería de Seguridad Ciudadana a reevaluar los protocolos en el entorno de La Purísima. Actualmente, el centro cuenta con un despliegue reforzado de la Policía Local, que trabaja en coordinación con la Guardia Civil para garantizar el orden tanto en el interior como en los alrededores del recinto.

Esta vigilancia intensificada no solo busca prevenir incidentes externos, sino también asegurar la integridad de los profesionales que trabajan en primera línea y de los propios jóvenes acogidos, en un escenario de alta tensión política y social en la frontera sur de Europa.

El conflicto administrativo y la urgencia de traslados

La gestión de esta crisis ha evidenciado fisuras en la coordinación entre la Ciudad Autónoma y la Delegación del Gobierno. Desde la administración local se ha criticado la falta de respuesta a solicitudes previas de material, como literas y camas, que fueron tramitadas semanas antes de que estallara la crisis de sobreocupación. Esta situación ha obligado al Ejecutivo melillense a actuar de forma autónoma para evitar un colapso del sistema de protección.

La solución a largo plazo, sin embargo, no reside únicamente en aumentar las plazas en Melilla. La prioridad absoluta para el Gobierno regional es la agilización de los traslados a la península. Se amparan en el marco jurídico del Real Decreto de julio de 2025 para reclamar una solidaridad interterritorial que alivie la carga de las ciudades autónomas, argumentando que la situación actual requiere una respuesta coordinada y permanente del Estado que vaya más allá de parches temporales ante emergencias puntuales.

Con estas medidas, Melilla intenta equilibrar el cumplimiento de sus obligaciones humanitarias con la necesidad de mantener el control de sus servicios públicos, a la espera de que la presión en el perímetro fronterizo disminuya y los mecanismos de reparto nacional comiencen a funcionar con la fluidez que la ley exige.