El escenario judicial del musical Malinche ha dado un giro significativo este miércoles en los juzgados de Plaza de Castilla. El productor Nacho Cano ha comparecido ante la magistrada del juzgado de instrucción número 22 de Madrid para ratificar formalmente su denuncia contra Lesly Guadalupe Ochoa, la exbecaria mexicana que inició el mediático proceso por presuntas irregularidades laborales. En esta ocasión, el rol de Cano no es el de investigado, sino el de denunciante, sosteniendo que fue víctima de un intento de chantaje orquestado por la joven antes de que esta judicializara sus quejas.
La estrategia de defensa: Del banquillo a la acusación
Nacho Cano ha mantenido una postura firme durante su declaración, asegurando que la actitud de la becaria tras la retirada de su ayuda económica no fue la de una trabajadora descontenta, sino la de alguien que buscaba un beneficio económico ilícito. Según el testimonio del artista, Ochoa habría utilizado mensajes de texto para presionar a la directiva del proyecto, exigiendo una compensación monetaria y una carta de recomendación a cambio de no interponer acciones legales que pudieran dañar la reputación del espectáculo.
Esta comparecencia busca reforzar la tesis de que la denuncia original de la joven fue una represalia premeditada. Cano, acompañado por su equipo legal, ha declinado dar declaraciones a los medios a su salida, dejando que sea el rastro documental de los mensajes el que hable por él. La jueza investiga ahora si las comunicaciones enviadas por la mexicana constituyen un delito de amenazas condicionales, un matiz jurídico que podría cambiar radicalmente la percepción pública del caso.
Diferencias económicas y versiones encontradas
En el centro de la disputa se encuentra una cifra concreta y dos interpretaciones opuestas sobre la naturaleza de una oferta económica. Durante la instrucción, han surgido los siguientes puntos clave sobre el conflicto financiero:
- La petición de la becaria: Según la directiva de Malinche, Lesly Ochoa solicitó cerca de 6.000 euros para no proceder legalmente contra la productora.
- La postura de la defensa: La joven argumenta que dicha cantidad era simplemente una negociación por un despido improcedente, alegando que su salida se debió a una minusvalía en su mano.
- La contraoferta del equipo de Cano: Se ha reconocido que los responsables del musical ofrecieron 3.000 euros de forma voluntaria por «gratitud», cantidad que fue rechazada por la becaria al considerarla insuficiente.
El abogado de la joven, Alfredo Arrién, sostiene que Nacho Cano no tuvo contacto directo con su cliente durante estos intercambios, sino que toda la información le llegó a través de Susana Jové, una de las directivas del proyecto. Esta triangulación de la información es uno de los puntos que la defensa de la mexicana intenta utilizar para debilitar la acusación de chantaje directo.
Un ecosistema judicial complejo: Querellas y detenciones ilegales
El conflicto entre Nacho Cano y su exbecaria no se limita a una sola causa. Tras el archivo en abril de 2025 del proceso por presuntos delitos contra los derechos de los trabajadores por parte de la Audiencia Provincial de Madrid, el productor ha iniciado una «limpieza de imagen» a través de múltiples frentes legales. Esto incluye querellas contra los agentes policiales que intervinieron en la fase inicial de la investigación y contra la propia jueza que instruyó el caso originalmente.
Por otro lado, Lesly Ochoa mantiene abierta una línea de ataque legal por una presunta detención ilegal. Esta causa, que se tramita en el juzgado de instrucción número 19, investiga si tres directivos de Malinche encerraron a la joven en un hotel durante varias horas para forzar su salida del país. Se espera que el próximo mes de abril la joven declare como perjudicada en este procedimiento, lo que garantiza que la batalla legal entre el músico y su antigua colaboradora se prolongue durante gran parte del año.
En definitiva, lo que comenzó como una inspección de trabajo rutinaria ha evolucionado hacia un enfrentamiento judicial multidimensional donde las acusaciones de extorsión, detención ilegal y prevaricación se cruzan en un tablero de alta tensión mediática. Nacho Cano confía en que la ratificación de este chantaje sea el primer paso para desacreditar el origen de todas las denuncias en su contra.
