El escenario político en Vizcaya se encamina hacia una polarización de fuerzas donde la estabilidad y el crecimiento soberanista marcan la pauta. Según los datos arrojados por el reciente estudio de opinión pública de Vizcaya 2025, el territorio histórico muestra una tendencia clara hacia el fortalecimiento del PNV y el ascenso significativo de EH Bildu, mientras que el espacio de la izquierda confederal se enfrenta a una crisis de representación sin precedentes.
Duelo en la cumbre: El PNV resiste y EH Bildu acelera
La fotografía electoral que dibuja el sondeo realizado por Ikerfel sitúa a los jeltzales en una posición de dominio reforzado. El PNV no solo mantendría su liderazgo, sino que lograría atraer un 41,6% de los sufragios, lo que se traduciría en una representación de entre 24 y 25 junteros. Este incremento respecto a los 23 actuales sugiere una recuperación de la confianza ciudadana en la gestión foral de cara al próximo ciclo legislativo.
Por otro lado, el crecimiento de EH Bildu es uno de los puntos más disruptivos del informe. La coalición soberanista pasaría del 25,5% obtenido en 2023 a un sólido 29,3% en estimación de voto. Este avance le permitiría alcanzar los 17 representantes en las Juntas Generales, consolidándose como la alternativa principal y recortando distancias con la formación mayoritaria en términos de influencia política territorial.
El declive de los bloques minoritarios y la resistencia del PSE
La otra cara de la moneda la protagonizan las fuerzas que tradicionalmente han buscado su hueco en el espectro progresista y de derechas. El PSE-EE, socio de gobierno del PNV, experimentaría un ligero retroceso en su estimación de voto, cayendo al 14,3%. Esta erosión electoral pone en duda su octavo representante, dejando a los socialistas en una horquilla de 7 a 8 escaños.
Sin embargo, el dato más demoledor lo encontramos en el espacio de la izquierda alternativa. El desplome de Elkarrekin Podemos es total, pasando de tener representación a desaparecer del mapa institucional de Vizcaya con apenas un 2% de los votos. Por su parte, formaciones como Sumar y Vox se quedarían fuera de las Juntas Generales al no alcanzar los mínimos necesarios para obtener junteros, confirmando una tendencia de concentración del voto en las siglas históricas del territorio.
- PNV: Consolidación con un aumento potencial de hasta dos escaños.
- EH Bildu: Crecimiento sostenido con dos nuevos representantes garantizados.
- PP: Estancamiento o ligero retroceso, peleando por mantener sus tres asientos.
- Izquierda Confederal: Riesgo de desaparición absoluta en el organismo foral.
Análisis territorial: Bilbao como motor del cambio
Si analizamos los datos por circunscripciones, la capital vizcaína se revela como el principal campo de batalla donde se deciden las mayorías. En Bilbao, tanto el PNV como EH Bildu proyectan un crecimiento que altera el equilibrio actual. Mientras los jeltzales aspiran a ganar uno o dos representantes en la ciudad, EH Bildu también sumaría un nuevo juntero en esta plaza, además de crecer en la zona de Encartaciones.
En el resto de las demarcaciones como Busturia-Uribe y Durango-Arratia, la situación se mantiene mucho más estable. El PNV mantiene sus fortines tradicionales, mientras que el PP y el PSE-EE sufren para revalidar sus posiciones en las zonas periféricas y en la propia capital, donde la fuga de votos hacia las fuerzas mayoritarias parece más acusada.
Participación y ficha técnica del sondeo
El estudio, que ofrece una radiografía precisa del sentimiento político actual, refleja una leve mejoría en el compromiso ciudadano con las urnas. La abstención prevista se sitúa en el 39,5%, una cifra ligeramente inferior a la registrada en los comicios de 2023. Este dato sugiere que, a pesar de la estabilidad, el electorado vizcaíno se muestra algo más movilizado ante la posible reconfiguración de las fuerzas políticas.
Para la elaboración de este informe, la Diputación de Vizcaya confió en la consultora Ikerfel, que realizó un total de 3.002 encuestas telefónicas durante el mes de diciembre. El margen de error y la metodología empleada otorgan a estos resultados una alta fiabilidad, marcando la hoja de ruta de lo que podría ser la composición política del territorio en 2025 si se mantuvieran las tendencias detectadas.
En conclusión, Vizcaya se encamina hacia un modelo de bipartidismo asimétrico donde el PNV sigue siendo el eje central del sistema, pero con una EH Bildu cada vez más robusta que absorbe el descontento de otras fuerzas de izquierda. La desaparición de los partidos minoritarios del centro-izquierda y la derecha radical refuerza un tablero donde la gestión y la identidad nacional vasca vuelven a ser los vectores determinantes del voto.