El PP exige dimitir a Mónica García por el colapso en Ceuta

La gestión sanitaria en Ceuta se ha convertido en el nuevo epicentro del enfrentamiento político entre el Partido Popular y el Gobierno central. Ante el incremento de la presión migratoria registrado en las últimas semanas, la respuesta asistencial ha quedado, a juicio de la oposición, completamente sobrepasada, situando a la atención de urgencias en un escenario de vulnerabilidad extrema.

Sobrecarga asistencial y precariedad en la respuesta técnica

El núcleo del conflicto reside en la desproporción entre la demanda de pacientes y los recursos humanos movilizados por el Ministerio de Sanidad. Según ha denunciado Elías Bendodo, vicesecretario de Coordinación Autonómica del PP, las infraestructuras sanitarias de la ciudad autónoma están asumiendo una carga de trabajo que multiplica por cinco los estándares habituales, alcanzando picos de hasta 500 asistencias diarias.

Frente a esta realidad, el refuerzo propuesto por el Ejecutivo —consistente en la incorporación de apenas dos médicos y dos enfermeros— ha sido calificado por la oposición como una medida insuficiente que ignora la gravedad de las patologías detectadas. La crítica no solo se centra en la cantidad, sino en la calidad de la gestión:

  • Doblaje de turnos: Facultativos y personal de enfermería están asumiendo jornadas extenuantes para evitar el colapso total.
  • Falta de previsión: Una desconexión entre la política migratoria y la capacidad de respuesta de los servicios públicos locales.
  • Desatención ministerial: Una ausencia de liderazgo presencial en los momentos de mayor tensión asistencial.

La responsabilidad directa de Mónica García bajo lupa

Para el Partido Popular, la competencia exclusiva del Ministerio sobre la sanidad ceutí elimina cualquier posibilidad de derivar responsabilidades a la administración local. En este sentido, Bendodo ha sido tajante al señalar a Mónica García como la principal responsable del deterioro del servicio. La exigencia de su dimisión inmediata se fundamenta en lo que consideran una falta de empatía con los profesionales que «sostienen el sistema» bajo condiciones de precariedad extrema.

La formación conservadora lamenta que, en lugar de soluciones estructurales, el Ministerio haya optado por una política de gestos que califican de «postureo estival». Critican que las visitas oficiales de los miembros del gabinete se hayan limitado a una vertiente estética, sin aportar garantías de seguridad asistencial ni planes de contingencia reales para evitar que estas crisis se vuelvan crónicas en el futuro.

Un vacío de liderazgo en la presidencia del Gobierno

El análisis del PP se extiende también a la figura de Pedro Sánchez, a quien acusan de mantener una actitud de pasividad desde su retiro vacacional en Lanzarote. La falta de explicaciones oficiales sobre cómo se permitió llegar a este punto de saturación sanitaria ha generado un profundo malestar en las filas populares, que exigen una rendición de cuentas transparente ante la ciudadanía.

Finalmente, la situación en Ceuta se percibe no solo como una crisis puntual de salud pública, sino como un síntoma de la descoordinación interna de un Ejecutivo que, a ojos de sus críticos, prefiere tildar de alarmistas a los profesionales antes que reconocer la insuficiencia de sus propias políticas. La demanda de dimisión de García marca así un nuevo hito en la fiscalización de una cartera de Sanidad que afronta uno de sus momentos más delicados en la periferia nacional.