Puigdemont alerta sobre AfD y el auge de Aliança Catalana

El efecto espejo de Sajonia-Anhalt: El nerviosismo de Puigdemont ante el giro europeo

El panorama político europeo ha sufrido un vuelco significativo tras el reciente escrutinio en Sajonia-Anhalt, donde la victoria de la derecha radical ha enviado ondas de choque que llegan hasta el independentismo catalán. Para Carles Puigdemont, los resultados en Alemania no son solo una cifra electoral lejana, sino una advertencia directa sobre la erosión del orden liberal que él mismo ha intentado liderar desde Bruselas. La preocupación del líder de Junts trasciende las fronteras germanas, revelando un temor profundo a que el fenómeno de la derecha identitaria devore su propio espacio político en Cataluña.

La ineficacia de los cordones sanitarios en el contexto actual

Durante años, la estrategia de las formaciones tradicionales para contener a partidos como Alternativa para Alemania (AfD) se basó en el aislamiento institucional. Sin embargo, Puigdemont reconoce ahora que esta táctica ha fracasado. El crecimiento de la derecha radical en el corazón de Europa sugiere que las barreras ideológicas ya no bastan para frenar discursos que conectan con un electorado desencantado. El ex presidente catalán critica la deriva de la CDU, señalando que la falta de una alternativa sólida y la pérdida de valores fundacionales han pavimentado el camino para modelos políticos que él define como «posdemocráticos».

Este análisis supone un giro en el discurso habitual de Junts, que ahora ve cómo las herramientas de exclusión política que defendían para sus adversarios se vuelven inútiles ante una ola de nacionalismo radical. La reflexión de Puigdemont apunta a una crisis de la deliberación política, donde la protección de las minorías y el diálogo parlamentario están siendo sustituidos por un autoritarismo renovado que cuestiona la democracia liberal clásica.

La amenaza interna: Aliança Catalana supera a Junts en las encuestas

Detrás de las palabras de solidaridad con el sistema democrático alemán se esconde una realidad demoscópica alarmante para el entorno de Puigdemont. Los datos más recientes del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) de julio de 2026 reflejan un cambio de ciclo en Cataluña. La formación de Sílvia Orriols, Aliança Catalana, está logrando capitalizar un descontento similar al de AfD, superando por primera vez a Junts en intención de voto directa y proyecciones de escaños.

  • Aliança Catalana: Se situaría como la cuarta fuerza política con una horquilla de entre 23 y 25 representantes.
  • Junts per Catalunya: Caería hasta los 16-18 escaños, perdiendo su hegemonía dentro del espectro independentista.
  • AfD (Alemania): Logró un contundente 44% de los sufragios, quedando al borde de la mayoría absoluta.
  • Retroceso de la CDU: El conservadurismo tradicional alemán cayó al 17,8%, perdiendo casi la mitad de su influencia.

Hacia un nuevo paradigma de política identitaria

El paralelismo entre la situación en Sajonia-Anhalt y el panorama catalán es evidente. Puigdemont observa con inquietud cómo el discurso de Aliança Catalana —centrado en una identidad fuerte y críticas a la gestión migratoria— resuena en un sector del electorado que antes confiaba en Junts. La irrupción de este modelo desplaza el eje del debate desde la independencia unilateral hacia una supervivencia identitaria que Puigdemont no logra controlar.

En conclusión, el «aviso serio» que el dirigente independentista percibe desde Alemania es, en realidad, un diagnóstico de su propia fragilidad política. El avance de la derecha radical en Europa no es un evento aislado, sino un síntoma de que el nacionalismo moderado o liberal está perdiendo la batalla frente a propuestas más polarizadas. Para Junts, el reto no es solo sobrevivir a la justicia, sino evitar ser engullido por una marea radical que ya no respeta los antiguos equilibrios de poder.