Los Reyes entregan el Premio Pueblo Ejemplar 2026 en Llanes

La villa de Llanes se ha vestido de gala para recibir un reconocimiento que trasciende lo institucional: el Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 2026. En una jornada marcada por el aroma a salitre y el sonido de las gaitas, la Familia Real ha querido homenajear la labor de la Cofradía de Pescadores Santa Ana, pilar fundamental de la economía y la cultura de este enclave costero.

El mar como eje de la identidad llanisca

La visita de Don Felipe, Doña Letizia, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía no ha sido solo un acto protocolario, sino una inmersión profunda en las raíces pesqueras de la región. Tras su llegada a la emblemática zona del Sablón, la comitiva real inició un recorrido que puso en valor el esfuerzo generacional de los trabajadores del mar. La concesión de este galardón a la Cofradía de Santa Ana subraya la importancia de preservar las artes de pesca tradicionales en un mundo globalizado.

Durante el trayecto, los monarcas mostraron una cercanía notable, rompiendo el protocolo en numerosas ocasiones para conversar con los vecinos que abarrotaban las calles. Este contacto directo permitió a la Familia Real conocer de primera mano las inquietudes de los marineros de Llanes y la vitalidad de una comunidad que mantiene viva su esencia a pesar de los desafíos del siglo XXI.

Tradición, folclore y la herencia de los tres bandos

Uno de los momentos más vibrantes del día tuvo lugar en la plaza de Cristo Rey. Allí, bajo la sombra de la histórica Basílica de Santa María de la Asunción, se desplegó un espectáculo de color y ritmo que dejó patente la riqueza cultural de la villa. La Familia Real pudo presenciar una demostración única donde se unieron las tradiciones de los tres bandos locales:

  • La exhibición del baile de «El Pericote», ejecutada con maestría por la sección infantil del grupo folclórico local.
  • La presentación de los trajes de aldeana y porruanu, cuyas piezas artesanales fueron explicadas detalladamente por expertos locales.
  • El cántico de las mujeres marineras en la capilla de Santa Ana, acompañadas por el ritmo ancestral de las panderetas.

La riqueza del patrimonio inmaterial asturiano se hizo evidente no solo en la danza, sino también en la industria artesanal. La visita incluyó una parada estratégica para observar la producción de la anchoa del Cantábrico, donde la empresa Anchoas Ballota mostró el proceso manual de limpieza y envasado, una labor que sigue siendo el sustento de muchas familias en el concejo.

Vivencias en el puerto y un incidente anecdótico

El corazón de la visita palpitó con más fuerza en los muelles de Llanes. Allí, el encuentro con los veteranos del puerto ofreció imágenes de gran carga emocional. Especialmente significativo fue el saludo a Jesús Batalla, quien a sus 93 años representa la memoria viva de la flota llanisca. Este diálogo entre la Corona y los mayores del lugar simbolizó el respeto por la experiencia y el legado marítimo.

Posteriormente, la Familia Real subió a bordo del «Nuevo Sandra María», una embarcación de bajura donde recibieron una lección práctica sobre la pesca artesanal. Fue en este entorno dinámico donde se produjo la anécdota de la jornada: debido al balanceo del barco y la humedad del suelo, la Reina Letizia sufrió un pequeño traspiés que la llevó al suelo. No obstante, la Reina se incorporó de inmediato con una sonrisa, demostrando su profesionalidad y permitiendo que la visita continuara sin interrupciones hacia la rula, donde presenciaron una auténtica subasta de pescado.

Un futuro anclado en la excelencia comunitaria

La ceremonia culminó en la marina seca, espacio transformado en el escenario principal para la entrega oficial del diploma que acredita a la Cofradía de Pescadores Santa Ana como Pueblo Ejemplar 2026. Este título no solo reconoce la historia de la organización, sino también su capacidad de adaptación y su papel como motor social en el oriente asturiano.

En conclusión, el paso de los Reyes por Llanes ha dejado una huella de optimismo y reconocimiento. La entrega de este premio reafirma que la excelencia no solo se encuentra en la innovación tecnológica, sino en la capacidad de un pueblo para mantener su cohesión, proteger su entorno natural y honrar los oficios que, como la pesca, definen el alma de Asturias.